23 enero 2010

Ésta es tu vida

Permitidme una pequeña confesión: nunca le encontré la gracia a "Everwood". Tiene muchos fans, y buenas críticas, por no dejarse caer en un sentimentalismo exacerbado y tratar la nueva vida del doctor Brown y sus hijos en Everwood de un modo que los yanquis definen como "heartwarming", pero a mí no me llegó a convencer (tenía un problema muy serio con Ephram, qué queréis que os diga). Esa serie de Greg Berlanti es uno de los estándares con los que se está comparando "Life unexpected", el estreno de midseason de The CW que lleva a la cadena de regreso a sus orígenes de The WB, pero yo prefiero que vaya por otros derroteros (me conformo con que siga los pasos de las primeras temporadas de "Dawson crece" y "Felicity", porque "Las chicas Gilmore" son un listón muy elevado de momento para la serie).

A estas alturas, todos sabéis que el punto de partida de "Life unexpected" es la búsqueda de la adolescente Lux de los padres que la dejaron al cuidado de los servicios sociales para que la adoptaran, intentando que firmen su emancipación de un sistema en el que ha pasado toda su vida. Los padres, por supuesto, no mantienen ningún contacto entre sí. Lux fue producto de una única noche entre los dos en el instituto, y el tema no ha vuelto a mencionarse. Él vive encima del bar de su propiedad como si todavía fuera un adolescente, y ella es una exitosa locutora de radio que va a casarse con su compañero del programa. Por supuesto, Lux es más madura que sus padres, y las circunstancias harán que los tres acaben involucrados en sus vidas.

Todo esto es material para desarrollar o bien una serie lacrimógena y culebronera o algo con encanto, las dosis justas de sentimentalismo y cierto humor. Sólo con el piloto, como de costumbre, es imposible de saber. Desde luego, Shiri Appleby, Kristoffer Polaha y Britt Robertson componen un trío con una buena dinámica que puede convertirse fácilmente en el gancho de la serie (el shock al ver lo viejo que está Kerr Smith ha sido muy serio), y para los que nacimos a finales de los 70, sus referencias a Spin Doctors y otras cosas de mediados de los 90 pueden aportar puntos extra (a todo esto, con tanto trauma por haber estado toda su vida en hogares de acogida, Lux igual necesita los consejos de la doctora Brennan). Lo suyo es esperar unos pocos episodios para ver cómo empieza a desarrollarse esta familia circunstancial (y si la afección cardiaca de la adolescente da más juego aparte de ser la excusa para que nadie la adoptara, y una metáfora demasiado evidente de su falta de cariño), una familia cuya creadora, Liz Tigelaar, conoce perfectamente sus circunstancias porque, en parte, está basada en su propia experiencia personal. Tigelaar ha escrito para series como "Dawson crece" o "Cinco hermanos". Esperemos que se quede sólo con lo mejor de ellas.
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