03 enero 2010

La Villa y los Señores del Tiempo

AVISO SPOILERS: Este aviso es doble, para que luego no os vayáis quejando. Concierne al final de la era Davies-Tennant en "Doctor Who" y, sólo para los muy tiquismiquis, a la versión original de "El prisionero", que tiene más de 40 años, y de la que casi no desvelo nada, pero no quiero que luego me digáis que soy una aguafiestas.

Para mí, los mejores capítulos de la versión original de "El prisionero" son los 8 ó 9 primeros. Número 6 no sabe de qué va esa Villa donde está atrapado ni quiénes son los que dirigen el cotarro (aunque sí sabe que están muy interesados en averiguar porqué dimitió de su trabajo), y el aire de misterio y amenaza está muy bien logrado. Hacia el final, se nota que los responsables de la serie incluyeron algún filler para que la serie tuviera más episodios y se viera mejor en Estados Unidos, y el clima de surrealismo se va adueñando cada vez más del show, que acaba en una alegoría muy teatral sobre la revolución, la opresión del orden establecido, la búsqueda de la propia identidad y cómo los totalitarismos cohartan al individuo y lo uniformizan de acuerdo con su comunidad. Eso sí, no os penséis que se dan respuestas, porque no es ésa la intención. Al final, ni siquiera llegamos a saber el verdadero nombre de Número 6, aunque sí podemos imaginarnos que trabajaba de espía.

Pero la ocupación y el nombre de 6, en realidad, son secundarios, el macguffin de todo el tinglado. El homenaje que Ron Moore hizo a la serie en "Galáctica" al bautizar a la cylon más interesada en las emociones humanas como Seis resume perfectamente el conflicto central, la lucha por mantener la identidad individual ante una sociedad y unos gobiernos más interesados en mandar sobre masas no diferenciadas y dóciles que sobre individuos con capacidad para decidir. Hay que tener en cuenta cómo era el clima político social de Estados Unidos e Inglaterra entre 1967 y 1968, cuando se emitió originalmente "El prisionero", con la Guerra Fría, las protestas contra la guerra de Vietnam, crisis económica en el Reino Unido y el surgimiento del movimiento hippie. El impacto que tuvo fue considerable (su último capítulo, "Fall out", estuvo nominado al Hugo, pero perdió ante "2001. Una odisea del espacio"), y no sólo por su temática, sino por su forma de contar la historia y su atmósfera, nunca vistas hasta entonces en televisión. Sin "El prisionero", por ejemplo no tendríamos "Perdidos". Y de entre todos los homenajes posteriores a la serie (incluido el de "Los Simpsons", ajustadísimo), uno de los más curiosos es el del videoclip de "Alright", de Supergrass, grabado en el mismo Hotel Portmeirion, en el norte de Gales, donde se rodó "El prisionero".

Ya ha pasado. La era de Russell T. Davies y David Tennant al frente de "Doctor Who" finalizó en Año Nuevo, con la emisión de la segunda parte del último especial, "End of time". Me da la sensación que el final, final de verdad es el de la cuarta temporada, con sus Daleks ladrones de planetas, sus dos Doctores, su reunión All-Star de acompañantes y ese gigantismo y pirotecnia que caracterizan sus cierres de temporada. Los cinco especiales que hemos visto después (incluyendo "The next Doctor", el navideño del año pasado) eran como una prórroga, un tiempo añadido en el que Davies y Tennant podían pasárselo bien por última vez en el Tardis, y podían preparar emocionalmente al Doctor (y a la audiencia) para su regeneración en el joven y desconocido Matt Smith. Porque es justo la montaña rusa de sentimientos y dudas que atraviesa el Doctor lo que de verdad importa de todo. Sí, los Señores del Tiempo regresan lo justo para que veamos que, aparte de Christopher Lee, Timothy Dalton es el hombre que hay que llamar si quieres un malo con savoir fare, y para mostrarnos porqué el Doctor decidió eliminarlos junto con los Daleks al final de la Guerra del Tiempo.

Y sí, también tenemos de vuelta a un Maestro mucho más trastornado que antes, pero todo se reduce al Doctor y a sus emociones humanas, a la relación con los habitantes del planeta Tierra, que son los que le dan tanto una razón para vivir como para morir. Al final, los cuatro golpes en la puerta que marcaban su fin eran los de Wilfred, el abuelo de Donna, y no los tambores del Maestro. El último trayecto de despedida ayudando a todos sus acompañantes pasados es una buena nota para irse (¿y esas rastas de Martha? ¿Y Alonso, el oficial del barco de "Voyage of the damned", podrá curar el corazón destrozado de Jack Harkness?), a pesar de que muestre un último momento de reticencia y grite un "no quiero irme" justo antes de adoptar los rasgos de Matt Smith. Este último especial, por cierto, ha tenido un montón de guiños hacia "La guerra de las galaxias", más que de costumbre, y ya tengo curiosidad por ver qué nos deparará Steven Moffat en primavera, cuando empiece oficialmente su era al frente de "Doctor Who".

P.D.: ¿Alguien se anima a hacer una lista de sus episodios favoritos de "Doctor Who"? La mía sería: 1ª temporada- "The empty child" y "The Doctor dances". 2ª temporada- "The girl in the fireplace", "The idiot's lantern", "Love & monsters". 3ª temporada- "Smith and Jones", "Human nature", "Family of blood", "Blink", "Utopia". 4ª temporada- "Partners in crime", "Silence in the library", "Midnight", "Turn left".

Música de la semana: Si me permitís regresar al final de "El prisionero", he de decir que me hizo muchísima gracia escuchar "All you need is love", de The Beatles, en una de sus primeras escenas. Así que con ella nos vamos a quedar
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