24 enero 2010

La isla del tesoro

Se nota que faltan menos de dos semanas para el estreno de la sexta y última temporada de "Perdidos" porque las historias sobre ella proliferan no sólo en los blogs, sino en los suplementos semanales de los periódicos y las revistas. Todo el mundo quiere dar su punto de vista sobre una de las principales culpables de todo el fenómeno generado alrededor de las series de televisión, con las webs y bitácoras dedicadas especialmente a ellas, las secciones de DVD con sus packs cada vez más grandes en las tiendas y ganando cada vez más espacio en los medios tradicionales. Sin embargo, no es fácil contar algo que no se sepa porque Damon Lindelof y Carlton Cuse han decidido que, hasta que no se emita el primer episodio, todo lo concerniente a los últimos capítulos va a ser secreto de sumario.

Como me ocurrió con los 10 episodios que cerraban "Galáctica", antes de que se vieran yo no tenía ni más remota idea de por dónde podían desarrollarse y, de hecho, lo prefería así. Teniendo en cuenta las semejanzas que siempre he encontrado entre ambas series, muy claras desde sus respectivas terceras temporadas, mi objetivo es llegar al final de "Perdidos" sin saber absolutamente nada ni intentar especular con lo que pueden significar los esqueletos de Adán y Eva o si de verdad "el incidente" consiguió cambiar el continuo espacio-temporal (yo creo que no). Si algo nos enseñó el cierre de "Galáctica" es que los fans que acabaron más decepcionados y disgustados fueron, en su gran mayoría, los que intentaban buscar una explicación para todo, y tenían en cuenta cualquier pequeño detalle y lo elevaban a la categoría de algo clave para la resolución última. No es sencillo enfrentarse a esta sexta temporada con los náufragos de la isla como tabulas rasas, pero es probablemente el único modo de disfrutarla.

Cuando llegue el mes de mayo, sospecho que el nivel de estrés que habrá en la blogosfera necesitará mucho Valium. No nos van a responder a todas las cuestiones que han ido planteando (por ejemplo, dudo mucho que haya algo más que decir sobre los números), y si se dedican a cerrar los arcos de los personajes, va a haber muchos hilos sueltos (y puede que muy pocos lleguen al final). El análisis de cada escena en cada capítulo puede llegar a cotas nunca vistas, y poco sanas, y el estremecimiento en la Fuerza va a ser muy, muy intenso en cuanto suene por última vez la inquietante musiquilla de sus créditos finales. Temo las entradas, las discusiones y los comentarios que genere el último capítulo porque las emociones estarán, seguramente, a flor de piel, y va a ser muy complicado abstraerse de todo ese ruido para que cada uno podamos sacar nuestras propias conclusiones.

Desde mi humilde punto de vista, tengo la sensación de que la religión y el destino van a sustituir a la física de los viajes temporales como motor de los hechos de la serie, si el final de la quinta temporada sirve de alguna indicación de por dónde discurrirá todo. Y también creo que esa frase con la que empieza "Peter Pan" volverá a estar de actualidad, aplicada esta vez a "Perdidos": todo esto ya ha pasado antes, y volverá a pasar otra vez.

Música de la semana: Conan O'Brien se despidió de la NBC el pasado viernes, cuando presentó por última vez "The Tonight Show". Tuvo toques emocionantes, elegancia y, por supuesto, humor marca de la casa, y cerró el programa con una superbanda en la que el propio O'Brien tocó la guitarra al lado de Ben Harper, Will Ferrell, Beck y, claro, Max Weinberg, y que se lanzó a por una versión de "Free bird", de Lynyrd Skynyrd. Ya eres libre, Conan.
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