17 junio 2010

Dramas de familia

ALERTA SPOILERS: No es que el visionado de "Parenthood" sufra mucho si sabemos con anterioridad algunos de sus giros, pero a lo mejor si lo hace el de la segunda temporada de "United States of Tara". Dejad de leer aquí si aún no habéis visto sus finales.

Los "cuernos" que no eran tales entre Amber, Haddie y el novio (o ex novio) de ésta, Steve, han sido el motor detrás de gran parte de las tramas del final de temporada de "Parenthood". Las familias respectivas de cada una toman partido y el asunto cada vez se afea más y más, desde los insultos y las peleas en el instituto al juego victimista de los padres y el modo en el que se enfría la relación, sobre todo, entre Adam y Sarah, que se habían visto al principio como los que estaban más cercanos de los cuatro hermanos Braverman. Como muy bien decían por aquí, los conflictos son muy necesarios para que un drama familiar vaya tomando cuerpo, y hasta que no ha llegado el "Ambergate", es cierto que a la serie le faltaba un poco de pegada (como a la selección española de fútbol últimamente, vamos).

Cada una de las microunidades familiares que forman el conglomerado Braverman ha ido evolucionando de forma diferente a lo largo de esta breve primera temporada. Adam y Kristina (y sobre todo Haddie, que justo por ser una adolescente tan egocéntrica e insoportable creo que está muy lograda) habían empezado como los más interesantes gracias a la dificultad de asumir el Asperger de Max, pero han acabado siendo un poco cargantes (como dice Crosby, Adam no puede emborracharse porque se le caería el palo que tiene metido por el culo). Mientras tanto, Crosby ha crecido mucho a través de su relación con Jabbar (que es, en el fondo, igual que él), y Julia y su marido se han convertido en una pareja realmente divertida al final, cuando optan por darle a la ultra-competitividad de Julia un lado cómico y un poco absurdo. Y en cuanto a Sarah, Amber y el pobre Drew, un poquito olvidado, han tenido un retrato bastante consistente e interesante, si bien son un poquito maridramas (Lauren Graham sigue siendo insuperable en esas frases graciosas como de relleno. Grande lo de "watch the hippie"). Sólo tengo una petición para la segunda temporada: que aprovechen que "Friday Night Lights" se acaba y repesquen a Connie Britton. Si lo han hecho con Minka Kelly...

Hay alguna opinión divergente por ahí, pero yo creo que "United States of Tara" ha mejorado bastante en la segunda temporada, sobre todo conjuntando mejor todas sus líneas (excepto, Kate, como de costumbre). Conforme más en peligro estaba el matrimonio de Tara y Max, más interesantes eran los capítulos y, de rebote, nos ha permitido ver a mi alter favorito después de Buck, Shoshana y su jerga psicoanálitica de pacotilla pero, al final, bastante efectiva. Entre ella y Alice logran impulsar definitivamente a Tara para averiguar qué pasó en su infancia para desencadenar su trastorno y, como se veía venir, fue un episodio de abusos sexuales a manos no de su padre, como llegué a pensar, sino de un hermanastro del que ni ella ni Charmaine guardan ningún recuerdo.

Un crítico yanqui se preguntaba, si Alice es un trasunto de Mimi (la mujer en cuyo hogar de acogida estuvieron las dos hermanas de pequeñas), y Chicken es la propia Tara a los cinco años, si Buck podía ser una representación de ese medio hermano perdido. ¿Intentarán encontrarlo en la tercera temporada? Para entonces, tendremos a una Charmaine más humana que al principio, un Marshall más seguro de quién es y una Tara a la que hemos conocido un poco mejor en esta entrega, en la que sus otras personalidades han aparecido menos y, cuando lo han hecho, ha quedado mucho más clara su tarea de proteger a Tara, o a Charmaine, de cosas que pueden hacerles daño. El tono ha sido más de drama familiar con algunos toques de comedia a veces absurda y otras un poco hiriente, y una de las cosas que sí ha seguido siendo de lo más destacable es la relación entre Kate y Marshall, con sus pequeñas bromillas y su apoyo fraternal.
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