16 junio 2010

La condena de 'Treme'

Cuando la HBO estrenó 'Treme', en marzo, hubo mucha charla sobre si ésta podía significar, por fin, la entrada de David Simon en la fiesta de los Emmy. Su serie anterior, "The Wire", gozó siempre del beneplácito de la crítica y le dio prestigio a la HBO, pero sus audiencias eran muy minoritarias y nunca conectó con el gusto de los académicos. Si la memoria no me falla, creo que sólo logró una nominación al mejor guión ya en su quinta y última entrega. Entre las razones que se daban para explicar que la serie fuera ignorada sistemáticamente figuraban que el cosmos social de Baltimore en el que estaba centrada quedaba muy lejos para los votantes de los Emmy, que su extenso reparto fuera integrado por casi desconocidos, que su trama no fuera fácil de seguir y, no lo olvidemos, que sus personajes principales son negros pobres, así dicho mal y pronto.

A priori, "Treme" parece más accesible, tanto para el público como para los académicos, que "The Wire". El paso del huracán Katrina por Nueva Orleans figuró prominentemente en los medios estadounidenses durante meses, entre el reparto hay caras conocidas como John Goodman, Steve Zahn, incluso Khandi Alexander, a la que seis temporadas en "CSI: Miami" han dado popularidad, y no gira sólo en torno a la música. Sin embargo, el modo en el que Simon construye sus series hace que esa apariencia de accesibilidad no sea tal. Ya es famosa su frase, dicha creo que en alguna entrevista, de "que se joda el espectador medio". Él y su equipo de colaboradores te muestran un tapiz en el que tú debes ir uniendo los puntos, y ellos confían que te dejarás embarcar en el viaje que te proponen y podrás ir completando por tu cuenta la información que te dan.

Es muy cierto que tiene más humor (o, más apropiadamente, que su humor es menos negro que el de "The Wire"), pero no es tan fácil de seguir como aparenta, especialmente cuando cuenta tradiciones de la ciudad como las second lines o algunos de los grupos involucrados en el Carnaval, ya sean los indios o la Krewe du Vieux. Es como si hicieran una serie centrada, qué se yo, en la Semana Santa de Sevilla y nos metieran en medio de las costumbres y tradiciones de las cofradías sin explicarnos nada, sólo mostrándonos cómo son. O en el Carnaval de Tenerife. Para un profano, muchas de las cosas que vea en la pantalla pueden sonarle a chino. Al final, te acabas formando una idea de qué es qué, pero se necesita paciencia, y eso está reñido con el reconocimiento de los Emmy.

Dicho todo esto, sólo voy por el quinto capítulo y "Treme" me tiene atrapada, y no sólo por la música (aunque que toquen cosas como ésta ayuda). Me resulta muy interesante la pugna de Janette por sacar adelante su restaurante, por ejemplo. Veremos el 8 de julio si me como mis palabras y "Treme" rasca alguna nominación importante en los Emmy, pero yo no me haría muchas ilusiones.
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