02 junio 2010

Entre Barney y la Madre

ALERTA SPOILERS: Si aún quedáis por ahí algunos que os interese leer algo sobre el final de la quinta temporada de "Cómo conocí a vuestra madre", es mejor que lo hagáis una vez sepáis qué pintaba Dolph Lundgren en "Rocky IV" en el MacLaren's.

El dilema al que se enfrenta "Cómo conocí a vuestra madre" al cerrar su quinta temporada es bastante inusual en las sitcom. Desde que empezó, tiene una trama horizontal, una mitología a lo "Perdidos", consistente en la misteriosa identidad de esa Madre del título. Y como hacen los dramas serializados, tiene que ir avanzando esa mitología a la vez que cuenta historias más o menos autoconclusivas. Además, una de las notas diferenciadoras de "HIMYM" del resto de las sitcom es que sus personajes evolucionan (algunos de ellos, al menos), y su desarrollo es otro frente que hay que mantener en marcha.

A lo largo de sus temporadas solía haber un objetivo o una historia que las hacía avanzar y sobre la que se volvía para dar continuidad: la boda de Lily y Marshall, los intentos de Ted por salir con Robin o la búsqueda de trabajo por parte de algunos de ellos. A fuerza de leer por todas partes que la serie había perdido fuelle, que era una sombra de lo que fue, que iba de cabeza al pozo y que ningún personaje hacía ya gracia como antes, me puse a buscar las razones detrás de esas percepciones apocalípticas y no tengo más que admitir que la quinta temporada ha atravesado un bache en el que, como explica mucho mejor Alan Sepinwall, faltaba un objetivo, una hoja de ruta que llevara encaminados los episodios y no dejara que éstos fueran completamente independientes unos de otros, 100% autoconclusivos en el peor estilo de "Dollhouse", y que buscaran descansar únicamente en una sucesión de chistes y situaciones graciosas. O lo que es lo mismo, ese bache vino por una Barneyzación de la serie.

Fiarlo todo a encadenar un gag detrás de otro no sirve para todo el mundo. Vale para "30 Rock", pero no para "HIMYM", en la que su humor siempre ha venido de sus personajes, del modo en el que se enfrentan a los cambios que se suceden en su vida, cambios por los que sus espectadores han pasado también. Parece que superar el capítulo 100, y verse con una sexta temporada en el horizonte, hizo que, en el tramo final de la quinta entrega, quisieran hacer episodios sueltos, mucho más independientes, que no dependieran de la mitología de la serie (a pesar de sea un gran macguffin) o de cualquier continuidad con tramas esbozadas para toda la temporada. La relación entre Barney y Robin se rompió porque los guionistas no encontraban el modo de desarrollarla de un modo que fuera divertido y coherente con los personajes, y echaban de menos contar historias locas del lado mujeriego de Barney. Y se les fue la mano. Barney es muy divertido cuando se le marca férreamente y no se le deja adueñarse del show. Cuando se olvidan de que tiene un lado humano, es cuando las cosas se tuercen.

Pero todo esto no quiere decir que "HIMYM" haya llegado a un punto tan bajo, que verla sea una tortura y lo mejor que se pueda hacer es abandonarla. El último capítulo endereza un poco el rumbo y presenta un par de líneas para la sexta temporada interesantes, como que Lily esté ya preparada para tener un hijo con Marshal o que Robin se muestre dispuesta a comprometerse por fin con hombre (Don), sólo para que éste acabe aceptando el puesto de trabajo que ella rechazó para no irse a Chicago. Además, volvimos a tener una de esas subtramas que sólo se le pueden ocurrir a Ted, como teñirse de rubio sólo por demostrar que puede hacerlo, y que lleva a una sucesión de parecidos de los que los de Barney (Brigitte Nielsen y Dolph Lundgren en "Rocky IV", más ese "¿qué hace Ellen DeGeneres en mi dormitorio?" de Marshall) dan más en el clavo.

"Cómo conocí a vuestra madre" empieza a tener sobre su cabeza exigencias no muy diferentes de las que se le hacían a "Perdidos" conforme pasaban las temporadas. Si a la segunda se le pedía ir resolviendo misterios, a la primera se le pide que no se olvide de la Madre (por mucha excusa que sea) y que no deje de lado el desarrollo de los personajes sólo por hacer chistes a su costa. Sólo me preocupa esa última petición, la verdad. De hecho, como comentó Juanjo hace poco en una de las tertulias teleginias, no sería raro (y molaría) que la serie terminara en uno de sus trucos más característicos (como todo el jaleo aquél de la cabra en el cumpleaños de Ted): vemos a Ted encontrarse a una chica que no hemos visto antes, justo al final del episodio en el bar, pero a la que él saluda como si se conocieran de antes, mientras el Ted del futuro dice: "niños, ese día vuestra Madre y yo habíamos quedado para planear nuestra boda. Ah, ¿no os he contado esa historia? Bueno, ya lo haremos más tarde", y la pantalla se queda en negro. ¿Apostamos ya si será ése o no?

8 comentarios:

Alex dijo...

Para mí ha perdido fuelle, pero no es necesariamente malo. Porque el resultado sigue estando por encima de la media de comedias, pese a la sobre explotación de Barney, alguna que otra trama que no llevan a ninguna parte (Barney/Robin Robin/Don) o, y esto ya es una sensación muy personal mía, confundir el auto homenaje con la repetición de chistes.

Así que supongo que toda esa pesadumbre ante la serie se debe a una series de expectativas personales, de cada uno, puede que demasiado altas

Y será casualidad, o no, pero me da la sensación que la serie daba lo mejor de sí cuando vivía al borde de la no renovación constante.

Un telespectador más dijo...

Si que ha estado más floja de lo habitual, pero sus últimos capítulos me gustaron un pelín más que los anteriores. Confio en que, como bien dices, serialicen más las tramas y el tema de la madre avance.

Y vale que el final que planteas parezca un poco ploff, pero tampoco se si quiero vivir todo el romance...lo mejor, que la madre resultase ser Britney Spears jajajaj

Saludos!

MacGuffin dijo...

Alex, no había pensado en eso de que daban lo mejor cuando la CBS tardaba en renovarlos la vida. Puede ser.

De todos modos, no penséis que deja de ser de mis favoritas, porque no. La saturación de leer "HIMYM ya no es lo que era" se acerca a la de leer "el final de Lost no soluciona nada". Es un poco cansino :)

Crítico en Serie dijo...

Como tú indicas, la madre es un macguffin enorme y nunca me ha importado que me revelaran quien era. De hecho, siempre fui partidario que Rachel Bilson fuera dicha mujer, pues es una chica con mucho carisma. Nunca olvidaré su Summer Roberts de OC. Ays, que ya estoy otra vez llorando por tu blog pensando en Newport Beach ;)

Dimaku dijo...

Yo no soy objetivo con esta serie porque soy fanático, y quizá eso me ciegue. Pero en mi opinión tiene algo que las demás comedias no tienen: personajes, todos imprescindibles (excepto Ted), a los que no quieres perder de vista.

Por mala que se vuelva (a mí me sigue gustando mucho, aunque no tanto como al principio), sé que la seguiré viendo hasta que acabe (esperemos que con un final cerrado), y no será precisamente por la madre, el McGuffin más grande de la historia de la TV. Si yo fuese su hijo, me gustaría que Ted me contase su juventud con todo lujo de detalles...

Nahum dijo...

Tenías toda la razón cuando lo anunciaste: es que ahora es una serie autoconclusiva. El hecho de haber renunciado a cierta trama de fondo y, además, haber puesto tanto peso en Barney le ha hecho perder fuerza, es verdad.

Pero en casa no dejábamos de verla ni un solo martes. Ha tenido grandes momentos (los dobles, la clase equivocada, Von Matterhorn, la gauche divine de Park Avenue, etc.) y, a pesar de todo, sigue resultando entrañable.

Adri dijo...

Fue un error tremendo usar a la madre como estuviéramos viendo Lost. Tanta historia del paraguas amarillo, de lanzar expectativas con la cabra, de que si vemos los tobillos de la madre.... Sobraba. Era una excusa y todos lo sabemos, pero con su manía de alimentar el macguffin al final la han cagado.

Como han comentado arriba, por mala que sea seguramente la veré hasta el final... porque les tengo cariño. Pero vamos, que esta temporada ha sido hasta aburrida.

MacGuffin dijo...

Yo no comparto esa visión tan apocalíptica, Adri. Aunque reconozca sus baches, mi sentir va más por el lado de Dimaku.