22 junio 2010

Justicieros solitarios

ALERTA SPOILERS: A continuación vamos a comentar, en sesión doble, el final de la primera temporada de "Justified" y el principio de la cuarta de "Burn notice". No hace falta añadir nada más, ¿no?

Conforme "Justified" se ha ido acercando al final de su primera temporada, y Raylan se acercaba más al inevitable enfrentamiento con los Crowder y, sobre todo, con Bo, el patriarca, los aspectos de western han ido tomando más importancia respecto a los noir, que siguen por ahí. Raylan se va viendo cercado por sus enemigos y acaba yendo un poco en una dirección tipo duelo en el O.K. Corral. La única forma de quitárselos de encima es buscando el enfrentamiento, al que se dirige con dos aliados improbables al principio de la temporada: Ava y Boyd. Los dos han crecido mucho en estos 13 episodios, y el rollo mesiánico de cristiano renacido de Boyd ha dejado algunos momentos humorísticos estupendos (además de mostrar al final su lado más vulnerable al saberse traicionado por su propio padre).

El cerco a Raylan en la casa es un clásico de las películas del Oeste (aunque "L.A. Confidencial" también acaba así), mientras Winona se ha enfundado el traje de las femme fatalle del género negro. La relación de estos dos promete más baches en la segunda temporada, del mismo modo que mantener vivo a Boyd después del piloto ha sido una acertada decisión, porque su relación con Raylan es más complicada que la del mero archienemigo, si me permitís usar esa palabra. "Justified" ha resultado ser una serie muy entretenida, con un personaje central interesante y con tirón, y para el que Timothy Olyphant era, desde luego, el actor ideal. Tiene una gran atmósfera, mucho más humor del que podría parecer (el jefe de Raylan es muy divertido, con su póster de "Tombstone" en el despacho) y, desde luego, es una más que digna continuación en la pantalla de las historias de Elmore Leonard.

Para su fortuna, Michael Westen ya no va de llanero solitario en "Burn notice". Y eso que empieza la cuarta temporada trabajando de nuevo para la gente que lo despidió (con otro veterano de "The Wire" por ahí, con Robert "Bunny Colvin" Wisdom), intentando detener al villano, aún desconocido, que liberó al loco de Simon al final de la tercera entrega. Yo me perdí en buena parte de la explicación de lo que Michael tiene que hacer para Vaughn, pero me da un poco igual. Porque Sam y Fiona han entrado definitivamente a formar parte del equipo en esa investigación, y con ellos dos montando bombas, organizando vigilancias y picándose entre sí, no va a haber ningún momento aburrido.

A todo esto se une el espía al que, como daño colateral, Michael provoca que lo "quemen", como le ocurrió a él (Coby Bell es otro viejo conocido de las series, en su caso, de "Turno de guardia"). Westen se acerca a él para ayudarlo a salir adelante y a evitar los antiguos enemigos que intentarán matarlo, como le ocurrió a él, pero éste, por supuesto, también quiere saber quién lo despidió y quiere venganza, así que la situación es bastante complicada, más aún porque se queda a vivir en el garaje de Madeline. El arco para, al menos, esta primera parte de la temporada es ése, y mientras tanto, el alegre grupo de "robinhoods" de Westen se dedica a desfacer entuertos con la inestimable ayuda de personajes como Barry, y con unos Sam y Fiona que cada vez son más divertidos. De hecho, si les dedicaran un spin off a ellos dos solos, no me importaría nada verlo, en especial de Fi, que con cada temporada mejora un poco más.
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