08 junio 2010

El capitán Harkness y las vueltas de la vida

Supongo que ya estaréis todos al tanto de que, después de mucho esperar, "Torchwood" por fin tendrá cuarta temporada. No se estrenará hasta el verano de 2011 y serán 10 capítulos cuya producción y emisión compartirán la BBC en el Reino Unido y, y aquí viene la gran novedad, Starz en Estados Unidos. El hecho de que esa cadena, que parece apostar definitivamente y aún más en serio por la ficción para ganar visibilidad, se quede con "Torchwood" representa uno de los aspectos más curiosos de la vida de esta serie: su mayor popularidad en Estados Unidos que en las islas británicas (del resto de Europa, mejor ni hablamos).

La tercera temporada ya se estrenó allí (entonces en BBC America) apenas dos semanas después de que se viera en BBC One, y el recibimiento de los actores cada vez que han ido a alguna convención en USAmerica deja muy claro el estatus de serie de culto del que disfruta ya desde la segunda temporada, cuando en su país natal todavía no había podido desprenderse de la etiqueta "spin off adulto de 'Doctor Who'" ni de la sombra de esa irregular (siendo misericordiosos) primera temporada, siempre bordeando el ridículo. La miniserie "Children of Earth" hizo que diera un importante salto cualitativo y que fuera vista de modo diferente por los críticos y por el público general, pero tal y como están las cosas, parece claro que la BBC igual no podía sacar adelante por sí sola una nueva temporada. La llegada de Starz le otorga una dimensión mucho mayor a la serie (con le gusta a Russell T. Davies pensar a lo grande...) y es casi seguro que su repercusión va a ser también mayor.

"Torchwood" siempre ha sido una serie difícil de recomendar y de resumir, especialmente por la necesidad de ser paciente y no tomársela demasiado en serio al principio. Sus responsables fueron dándose cuenta de por dónde querían llevarla con el paso de las temporadas (y con el salto gradual de la BBC3 a BBC2 y, finalmente, al canal principal), y fue mejorando poco a poco. El caso más claro de esa mejora es Gwen Cooper (personaje femenino muy whedoniano, a todo esto), que acaba desarrollando con Jack Harkness una interesante relación en la que ella evita, de algún modo, que él se desconecte del todo de la humanidad, una consecuencia de su inmortalidad y de las sucesivas culpas y decisiones con las que tiene que cargar en soledad. Davies afirmó en su momento que, a pesar del final demoledor de la tercera temporada, sabía cómo continuar la serie. Será interesante ver en qué punto están Jack y Gwen entonces.
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