21 junio 2010

Los detectives del verano

Más de una vez ha quedado claro que, añadida a mi afición por las series de policías, se encuentra mi querencia por las novelas de detectives y el género negro. También hemos comentado que, en los suplementos dominicales y en las revistas, se suele hablar mucho del género en cuanto llega el verano, aprovechando la celebración creo que en julio de la Semana Negra de Gijón. Una de las cosas que tiene disponer de esta pequeña ventana interneteril es hablar de las cosas que te gustan e intentar que más gente les dé una oportunidad, o conocer a otros fans de esas cosas, y unas de mis "adicciones" literarias son las series de novelas protagonizadas por un único detective. A mí me resulta muy entretenido reencontrarme cada cierto tiempo con ese investigador peculiar al que llegas a conocer muy bien, y ver con qué nuevo caso te sorprende, o qué le ha pasado en el tiempo en el que ha estado "de vacaciones". Hay un montón de estos detectives, pero esta lista será sólo de los que he leído bastantes de sus aventuras y se han convertido en citas ineludibles, incluso aunque de algunos de ellos ya se publique nada nuevo.

- Sherlock Holmes. Creado por Arthur Conan Doyle. Primera aparición en "Estudio en escarlata" (1889): El único e inimitable, por mucho que luego haya tenido multitud de homenajes, plagios, sucesores y continuaciones apócrifas. Las excentricidades de Holmes, contrastadas con la personalidad más "convencional" de Watson son siempre lo más interesante en historias que, desde luego, suelen tener unos puntos de partida con mucho gancho.

- Hercule Poirot. Creado por Agatha Christie. Primera aparición en "El misterioso caso de Styles" (1920): El pequeño, de estatura, detective belga es otro con grandes capacidades deductivas y una personalidad extravagante, que resulta muy divertido porque suele aprovechar los prejuicios de los ingleses de la época hacia los extranjeros en su favor. Algunos de sus casos son sumamente enrevesados y tienen cierto humor muy británico.

- Martin Beck. Creado por Maj Sjöwall y Per Wahlöö. Primera aparición en "Roseanna" (1965): Este detective sueco es, quizás, el que inició la novela negra moderna, más al estilo estadounidense, en Europa. Está siempre absorbido por el trabajo y sobrepasado, y sus casos desvelan toda la oscuridad que se oculta detrás de sociedades que parecen perfectas. Su método se basa más en no dejar ni una sola piedra que remover.

- Philip Marlowe. Creado por Raymond Chandler. Primera aparición en "Finger man" (1934) y "El sueño eterno" (1939): De todos los detectives noir clásicos, Marlowe es mi favorito por su ironía y su humor cínico, que esconde a un tipo que, en el fondo, es un romántico incurable. Sus casos casi siempre lo llevan a moverse entre los ricos del sur de California que se enredan con los bajos fondos, e importa más el retrato de esos personajes que el caso en sí.

- Guido Brunnetti. Creado por Donna Leon. Primera aparición en "Muerte en La Fenice" (1992): En las historias de Brunnetti, Venecia y sus idiosincrasias es siempre un personaje más, quizás el más importante. El comisario se empeña siempre en solucionar sus casos sea quien sea el muerto y le vaya a meter en los líos que sean, pero no puede evitar cierto cinismo ante la burocracia y el favoritismo a los poderosos, que casi siempre se acaban saliendo con la suya. No es tan divertido como el Montalbano de Andrea Camilleri, que también está mucho más cabreado con la situación de Sicilia y de Italia en general.

- Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro. Creados por Lorenzo Silva. Primera aparición en "El lejano país de los estanques" (2002): Esta pareja de guardias civiles son el principal motivo para leer los libros de Silva (aunque algunos de sus casos están muy bien hilados). Vila está licenciado en Psicología y tiene una visión del mundo a veces más poética; su compañera, Chamorro, es práctica y más dada a aplicar el sentido común, y los dos forman un dúo estupendo.

- Jean-Baptiste Adamsberg. Creado por Fred Vargas. Primera aparición en "El hombre de los círculos azules" (1996): Vargas debe crear algunos de los mejores puzzles de la novela policíac actual, y su detective es un tipo a la altura de esos retos, complicado, brillante y taciturno. También aparecen algunos personajes secundarios que, en apenas dos frases, quedan retratados a la perfección.

- Kostas Jaritos. Creado por Petros Márkaris. Primera aparición en "Noticias de la noche" (1995): Jaritos es comisario en Atenas y es gruñón, siempre está enfadado con el mundo y le repatea ver cómo se encuentra Grecia. Pero no es difícil tomarle cariño en su investigación sin descanso de los casos, su amor por los tomates rellenos de su mujer y sus quejas incesantes de los atascos y el calor atenienses.

Menciones especiales: El padre Brown de G.K. Chesterton, Adam Dalgliesh de P.D. James, Pepe Carlvaho de Manuel Vázquez Montalbán y "El misterio de la cripta embrujada", de Eduardo Mendoza, la historia detectivesca (en apariencia) más divertida y absurda que he leído nunca.
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