05 septiembre 2010

Mi vida conmigo

En una de las primeras críticas que leí sobre "The big C", decían que era la comedia que "Mi vida sin mí" no quiso ser. Ciertamente, hay bastantes paralelismos entre las dos, por lo menos en el sentido de que su protagonista tiene cáncer en un estado muy avanzado y decide no contárselo a nadie. Sin embargo, mientras Sarah Polley en la película de Isabel Coixet opta por arreglar cómo será la vida de todos sus seres queridos cuando ella ya no esté, Cathy decide vivir. Hasta el momento del diagnóstico de melanoma en fase 4, Cathy siempre ha vivido de un modo muy organizado, muy convencional, incluso podríamos decir que muy aburrido, y darse cuenta de que se le acaba el tiempo provoca que quiera salirse de esa vida vivida siempre en relación a los demás y empezar a vivir por ella misma.

Cathy es, además del cáncer, la gran C del título, la verdadera protagonista y centro de todo, y así tenemos a Laura Linney haciendo que un personaje que, por ejemplo, en su interacción con su hijo malcriado y su marido infantiloide puede resultar realmente irritante, tenga siempre un algo que nos impida odiarla abiertamente. No obstante, lo mejor de este principio de la serie es justo la vida fuera de casa de Cathy. Su relación con Andrea, una de sus alumnas, es muy divertida, en gran parte gracias a talento natural de Gabourey Sidibe y la buena dinámica que tiene con Linney, y los intercambios entre Cathy y su dermatólogo son también simpáticos y graciosos. El resto de ingredientes aún tienen que ajustarse y encontrar su punto ideal, si bien creo que nunca superaré las ganas de pegarle a su hijo un buen par de bofetones para ver si espabila.

¿Por qué Cathy no es capaz de decir nada? Si le contara a todo el mundo que está enferma, no tendríamos serie, o tendríamos otra cosa que, muy probablemente, no podría ser una comedia. Desde luego, apuntad ya el nombre de Linney como gran favorita a los Emmys del próximo año (y ya tiene tres en su haber, el último por "John Adams"), porque sólo por verla merece la pena echarle un ojo a "The big C". Sí, aún le queda camino por recorrer para poder de verdad aspirar a la ola de admiración que le va a caer sólo por ser de Showtime, pero sí puede ser algo divertido e interesante de ver, quizás dentro de unos capítulos. Y Gabourey Sidibe con un rifle de paintball nunca es aburrida. Si la serie fueran sólo ella y Laura Linney, ya valdría la pena.

Música de la semana: Pues ya que estamos con "The big C", sus títulos de crédito, con la evidente metáfora de Cathy bajo el agua de la piscina, separada de todo el mundo, tienen una canción simpática para abrir la serie, "Game called life", de Leftover Cuties.
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