10 septiembre 2010

La tenacidad del perdedor

Perros de raza terrier hay unos cuantos, pero la gran mayoría de ellos se distingue por ser de pequeño tamaño, muy tenaces (cabezotas, diríamos también) y, si se lo proponen, muy molestos. De algún modo hay que compensar ser pequeño, ¿y qué mejor que ladrando hasta dejarnos sordos? Algo así son Hank y Britt, los protagonistas de "Terriers". Son dos amigos a los que se podría calificar como "perdedores" que trabajan como detectives privados sin licencia, solucionando asuntos de poca monta; tan de poca monta, que Verónica Mars es Eliot Ness a su lado. Pero estos tipos a los que nadie hace caso son tenaces, leales con sus amigos y, cuando se lo proponen, tienen unos principios sobre lo que es justo y lo que no que cumplen aunque tengan que hacer trampas, y por eso se pueden convertir en un verdadero engorro para los ricos y poderosos, para los dogos de estos terriers.

Las historias de los detectives del noir clásico estadounidense, que se movían por las localidades costeras de California, son unas de las referencias clásicas de la serie (Ted Griffin y Shawn Ryan, co-productores ejecutivos, reconocían la influencia de "Harper, investigador privado" y también de "Magnum"). Ellos no pasaban de ganar lo suficiente para pagar el alquiler, y su estilo de vida les impedía formar una familia y llevar una vida "normal", y siempre acababan enredados en los asuntos de los ricos, que recurrían a ellos para arreglar líos por canales extraoficiales porque, en el fondo, no les daban mayor importancia. En ese mundo se mueven el ex policía y ex alcohólico Hank y Britt, aunque ellos se tienen uno a otro.

Es curioso que el piloto, en lugar de ponerse a contar cómo se conocieron, nos mete de lleno en uno de sus "casos". Ellos ya son amigos y ya tienen una rutina establecida, y ya nos enteraremos sobre la marcha de cómo sus caminos terminaron cruzándose. El piloto sirve para establecer esos personajes y la buena dinámica y complicidad entre ellos (Donal Logue y Michael Raymond-James se hicieron amigos al coincidir en un episodio de la segunda temporada de "Life"), y se mueve como si fuera una cosa ligera, una brisa marina. En algunos sitios han dicho que tiene cierto aire a los procedimentales de USA, y puede ser, pero es muy ligero. Sí tiene pequeños toques de humor aquí y allá, en los que se nota que Ted Griffin fue guionista del remake de "Ocean's eleven" (y de varias comedias románticas y, curiosamente, de "The key to Reserva", aquel estupendo corto de Martin Scorsese que anunciaba Freixenet homenajeando a Hitchcock), pero "Terriers" no es una comedia. Al menos, lo es en la medida en la que muchas historias noir tenían un particular sentido del humor.

De todos modos, veremos cómo continúa toda la historia. La trama del rico constructor va a seguir dando coletazos en lo que queda de temporada, mientras Hank y Britt intentan salir adelante resolviendo casos en los que fotografiar a un marido con su amante tal vez sea lo más importante que hagan. Su línea de trabajo no es tan diferente de la de Jonathan Ames en "Bored to death", con la diferencia de que ellos son menos bohemios e indies y su vida es un poco más perra.
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