21 septiembre 2010

La asesina

Aunque "El gran azul" fue un éxito, creo que puede decirse que la película que hizo de verdad famoso a Luc Besson fue "Nikita". La historia de la delincuente que es entrenada para convertirse en una espía y asesina a sueldo fue un verdadero bombazo, hasta el punto de que Bridget Fonda protagonizaría un remake tres años más tarde y saltaría en 1997 a la televisión por obra y gracia de Peta Wilson. Aquella Nikita duró cinco temporadas y en España se convirtió en algo así como una serie de culto que Telecinco programaba de madrugada, o en las tardes de los fines de semana, y de la que yo recuerdo la iluminación azul de la Sección Uno y al actor más cara-cartón que yo he visto últimamente, Roy Dupuis (Wilson era una Nikita dura y muy capaz, además). Cuando The CW anunció que iba a relanzar el personaje, la noticia fue acogida con cierto escepticismo.

Después de cinco temporadas de "Alias", ocho de "24" y tres películas de Jason Bourne, ¿qué podía hacer con Nikita la cadena de "Gossip Girl" y "The vampire diaries"? Pues, sorprendentemente, algo bastante entretenido. La clave está en tener a Maggie Q, curtida en el cine de acción asiático (aprendiendo con Jackie Chan), como la asesina invisible e implacable y, además, convertirla en una proscrita, una traidora de la División (que es como se llama ahora la Sección) que jura acabar con ella como venganza por todo lo que le obligaron a hacer. Tener una actriz con presencia y fuerza ayuda enormemente a que "Nikita" no se despeñe por el camino de "Bionic woman" (que debería haber intercambiado los papeles que hacían Katee Sackhoff y Michelle Ryan, entre otras muchas cosas), además de que Xander Berkeley y Melinda Clarke siempre son unos villanos deliciosamente malvados. Y sí, "Nikita" se parece mucho a "Alias" y hasta tiene, con esa escuela de jóvenes asesinos, ramalazos a "Dollhouse", pero a lo que recuerda mucho es a la serie con Peta Wilson.

Teniendo en cuenta que nos la venden como una continuación, es normal, pero no he podido evitar sorprenderme al reconocer en el nuevo Birkhoff al friki arrogante de la original (sin sus gafitas) y este Michael es tan inexpresivo como el otro. En la primera "Nikita", ella y Michael terminan enamorándose. ¿Formará esa trama parte de la historia pasada de los nuevos personajes? Por supuesto (y esto podría considerarse un spoiler), la principal novedad es que Nikita no está sola en su caza de la División, porque ha infiltrado allí a Alex, una joven que era como ella antes de caer en las garras de Percy y compañía, y que da vida una Lyndsy Fonseca bastante sorprendente (para quien la recuerde como la hija de Ted Mosby, o de Katherine Mayfair, o como la novia del protagonista de "Kick-Ass").

"Nikita" es una serie de acción, con algún que otro momento de aspiración más trascendental, con una protagonista central muy bien elegida, y unos villanos que se mueven en la sombra y cuyo poder y sus conexiones son mucho más intrincados y llegan más alto de lo que parece a simple vista. Con esos mimbres, tenemos un entretenimiento más que decente. Y por cierto, que empiece con un "My name is Nikita" no sólo recuerda a "Alias". "Burn notice" también sigue ese molde con su "My name is Michael Westen. I used to be a spy" con el que comienza todos los capítulos. La única lástima es que en España no la emita Telecinco y no utilice en sus promociones la misma canción que empleaba para la serie de Peta Wilson. El estribillo le va que ni pintado.
Publicar un comentario en la entrada