07 septiembre 2010

Las primeras impresiones

¿Conocéis ese refrán que dice que no se debe juzgar un libro por su cubierta? Algo similar podría decirse de las series; no se deben juzgar sólo por el piloto. Incluso tendríamos que intentar ser inmunes a su promoción, que a veces resulta más engañosa que el modo en el que se vendió "El protegido" como una cinta de terror, cuando es una de superhéroes. Escuchando tertulias un poco atrasadas de los Teleginios, he dado con una monotemática sobre "Fringe" en la que los tres reconocemos que, aunque ahora estamos enganchados por completo a la serie, al principio nos daba mala espina. En concreto, pensábamos que ni ésa ni "Dollhouse" lograrían pasar de la primera temporada, a pesar de todo el buzz interneteril que precedió sus estrenos en la temporada 2008/09. Con la primera nos equivocamos, afortunadamente, y con la segunda acertamos con un poco de retraso, porque en realidad aguantó dos temporadas, a duras penas, eso sí.

Si nos hubiéramos dejado llevar sólo por el piloto, "Fringe" nos habría dejado la sensación de ser demasiado grandilocuente y estar obsesionada con no defraudar su condición de "el piloto más caro de la televisión" (o uno de ellos, porque costó 10 millones de dólares, dos menos que el de dos horas de "Perdidos"). Como comentaban en "Diamantes en serie" hace algún tiempo, una serie puede sufrir de "pilotitis"; presenta un primer capítulo que pone toda la carne en el asador, que nos hace parecer que estamos ante algo que igual merece la pena, para que luego no vaya a ninguna parte. La principal dificultad de fiarnos del piloto es que tiene un serio hándicap, que es, simplemente, contarnos los fundamentos básicos de toda la serie. Algunos lo hacen muy bien, y otros se ven demasiado expositivos, repetitivos y nos impiden tener una sensación de cómo será la serie más adelante. Daniel Fienberg explica mejor esto en su reseña del primer episodio de "Body of proof", que tiene que explicar tantas cosas sobre la serie, que no es un buen baremo por el que medir la serie (aunque sí sirve para hacerte una idea de cómo puede ser su protagonista, Megan Hunt, más adelante).

Las promociones previas al estreno pueden, por su parte, tener un efecto poco deseado por sus responsables y que, para mí, a veces es parecido al de la "pilototis", o a esa sensación, un poquito a lo Pete Lattimer, de que eso no va a funcionar. Me está pasando con "The event", uno de los grandes estrenos de la NBC, que se presenta como un misterio serializado capaz de hacernos olvidar que alguna vez existió "FlashForward" (bueno, yo ya la he olvidado, para eso mi memoria es más corta que la de Dory). A priori, debería picar un poquito al menos mi curiosidad, con todos esos personajes involucrados en un un montón de eventos extraños que, sin embargo, no son "el evento". Pero no logro sacudirme la impresión de que esto va a acabar como "Traveler", y no porque la NBC vaya a hacer como la ABC y a retrasar su estreno y recortar la orden de episodios, que no es así.

Paradójicamente, tanto misterio me echa un poco para atrás, como si pensara que van a intentar que la intriga por saber qué está pasando (la gran conspiración en la sombra) va a compensar cualquier defecto que tenga la serie, bien en forma de personajes más finos que el papel de fumar, o de episodios un poquito aburridos. Ya sabemos lo bien qué le funcionó eso a "Persons unknown". Pero claro, sólo por la sensación general de las promociones o de las declaraciones de sus responsables ("No vamos a ser como 'Perdidos'", ay, ay, ay) es imposible saber si "The event" va a resultar, como mínimo, entretenida de seguir. No pensaba que el piloto de "Prison Break" fuera a engancharme, y acabé su primera temporada en un tiempo récord. Al nuevo serial de la NBC habrá que concederle un par de capítulos de gracia antes de juzgar. Aunque no sé si veré en algún momento a Jason Ritter como héroe de acción.
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