03 septiembre 2010

Pistas, super-hamburguesas y TSNR

1.- Si alguien pensaba que con el final de "Perdidos" se acabaría el escudriñar los pósters de las nuevas temporadas buscando significados ocultos, estaba muy equivocado. Y no lo digo por el de la tercera temporada de "Fringe", que sí tiene un par de easter eggs por ahí (la escuela de Abrams no se abandona así como así), sino por las discusiones sobre los de la sexta de "Bones" y la séptima de "House". No todas las fotos promocionales tienen tanto significado oculto como aquella famoso foto de "Galáctica" a lo "La última cena"; algunas, simplemente son simpáticas (como la promo de la séptima de "Mujeres desesperadas", ¿o deberíamos decir "Gunfight at Wisteria Lane"?)

2.- A riesgo de que me acuséis de cansina, tengo que volver a traer a colación los Emmys y todo el jaleo de la negociación del nuevo contrato para su emisión por televisión. James Poniewozik ha dedicado en Tuned In un par de entradas al asunto, sugieriendo, por ejemplo, que las cadenas por cable bien podrían en la rueda de las emisiones o, y esto es más interesante, que tal vez ha llegado el momento de eliminar la división en comedia y drama, que se hace muy difícil de respetar con las mezclas de géneros tan habituales actualmente. Poniewozik propone que se sustituya por "series de una hora" y "series de media hora", alegando que tendría que hacerse más por la duración (que constriñe el modo en el que se cuentan las historias) que por el supuesto género.

3.-En un vuelo transtlántico vi hace no mucho un episodio de "Man v. Food", un programa del Travel Channel en el que su presentador, Adam Richman, viaja por todo Estados Unidos buscando los restaurantes más auténticos y en los que sirvan los platos más pantagruélicos que habréis visto (y veréis) en toda vuestra vida. Richman suele enfrentarse siempre a un reto, que es comerse en un determinado periodo de tiempo uno de esos platos. En el programa que yo vi, tenía que zamparse, creo que en unas tres horas, más de un litro de batido de vainilla y un sandwich de corned beef tan grande como su cabeza (y no es una exageración). Perritos calientes, sandwiches de pescado frito y ensalada de col, pizzas tipo plaza de toros y hamburguesas que harían a Obelix morirse de envidia pasan por el programa y tú no puedes dejar de verlo porque es de verdad entretenido. ¿No me creeis? Echadle un ojo a su intento de comerse el "desafío" del restaurante Eagle's en Boston. Sí, eso es una torre de hamburguesas.

4.- En una de esas conversaciones que se dan por Twitter, esta tarde hemos estado comentando algo que parece haber pasado desapercibido en la burbuja bloguera teléfila, y es la evidente no ya química, sino tensión (y del tipo sexual no resuelta) que hay entre las dos protagonistas de "Rizzoli & Isles". Sí, Jane y Maura son amigas, y verlas interactuar resulta muy entretenido, pero en serio que entre las dos saltan muchas más chispas que entre Castle y Beckett (pobres, siempre los pongo de ejemplo) o que entre el supuesto triángulo amoroso de "Haven". Ya sabéis que, a veces, sus diálogos me hacen creer que estoy viendo una versión en femenino de Booth y Brennan, lo cual compensa que los casos puedan no ser demasiado originales. En esa dinámica fácil y natural entre sus protagonistas hay que buscar seguro el éxito del que está disfrutando.
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