24 septiembre 2010

Coros en familia

Pocos estrenos de nueva temporada han debido estar seguidos tan de cerca como el de la segunda de "Glee". Los premios, las audiencias, la gira veraniega de sus actores, la presencia constante en los medios, los anuncios (algunos descabellados) de artistas invitados... Todo esto casi nos hace olvidar que el fenómeno empezó con una serie de televisión, una que ha vuelto a las parrillas buscando poner el acento más en las emociones de los chicos, aunque sí han fichado a una de las últimas sensaciones por YouTube, Charice Pempengco. Más o menos, el tema está donde se quedó al final de la primera temporada, con los chicos del coro siendo todavía unos parias en el estatus social del instituto y una Rachel que se pasa todo ese primer episodio canalizando su Tracy Flick interior, que es cuando de verdad está que se sale.

Lo curioso va a ser ver a la entrenadora Beastie, nueva responsable del equipo de fútbol, convertirse en la nueva némesis de Sue por un "quítame allá esos recortes presupuestarios". El pesonaje me recuerda, otra vez, a "Popular" y su profesora de biología, y parece que va a centrar las historias sobre las dificultades de ser diferente que tanto le gustan a Ryan Murphy. Por lo demás, hay alguna pareja nueva y se apuntan interesantes líneas argumentales para el futuro, que parecen indicar que "Glee" va a dejar de lado la ciclotimia que la aquejó en su primer año. De hecho, se encamina a ser una buena serie de instituto con un lado de farsa muy divertido y unas tramas que van a importar más que las canciones. O eso espero.


Flamante ganadora del Emmy a la mejor comedia, "Modern family" ha optado por comenzar la segunda temporada de un modo más tradicional de las sitcom. Ya me he cansado de repetir que es una comedia familiar de libro, hecha por gente que sabe lo que se trae entre manos, y muy divertida, así que no voy a volver a mencionarlo más. Su fuerte son, sobre todo, unos personajes que ya pueden funcionar en piloto automático, que no pierden su humanidad. Pero, siendo justos, tampoco tengo mucho que comentar de su regreso. La subtrama de Mitchell y Cameron nos ha mostrado otro lado de su vida en pareja (y de las neurosis de Mitch, aunque suela ser el más tranquilo de los dos), y Ty Burrell y Sofía Vergara han demostrado que merecían ganar el Emmy a mejores secundarios tanto como Eric Stonestreet.

"Modern family" no es de tramas inesperadas y locas ni giros de dejarnos con la boca abierta. Quien creciera viendo "La hora de Bill Cosby", "Cosas de casa", incluso "Frasier", sabe perfectamente lo que le espera en esta serie, y ella sabe ofrecerlo. Sí, claro que no es perfecta, y tampoco tiene la pátina de novedad, factor cool o seguimiento obsesivo que convierte a otras series en las niñas mimadas de la blogosfera. Qué se le va a hacer, no se puede tener todo. Pero, como decían los Rolling Stones, sí puedes tener lo que necesitas. Y eso, para mí, a veces es simplemente una sitcom con buenos personajes, chistes logrados y un reparto que funciona con una estupenda química entre ellos.
Publicar un comentario