04 noviembre 2010

Que se levanten los muertos

Ya es casi un cliché hablar de "The Walking Dead" como la serie más esperada del otoño o la que puede, por fin, situar a AMC, a nivel de audiencia, a la par con las veteranas del cable en la ficción propia. Hemos visto ya todo tipo de trailers, promociones, fanart y previos, y lo único que quedaba era ver de una vez lo que Frank Darabont ha hecho con la serie de cómics de Robert Kirkman. Conscientes de la expectación, Fox International Channels (productores de la serie) han lanzado un estreno mundial reservado antes para los blockbusters de Hollywood, y si AMC estrenó el piloto la noche de Halloween, los canales de Fox fuera de Estados Unidos lo harán a lo largo de esta semana (a España llega mañana viernes). Así las cosas, las expectativas son enormes, y no sólo por parte de los fans del cómic. La temporada televisiva en USAmerica ha dejado bastante qué desear en lo que a las networks se refiere, y los estrenos del cable han sido bastante minoritarios y con menos repercusión mediática de la esperada. Así que la llegada de estos muertos vivientes se esperaba como agua de mayo.

El piloto no decepciona. Darabont ya tiene mucha experiencia a sus espaldas y sabe cómo presentar los primeros compases de la historia y a algunos de sus personajes, especialmente Rick, que es muy cierto que da una imagen de Gary Cooper en "Solo ante el peligro" realmente interesante. Hay un aire de western que no se puede negar, porque ese apocalipsis zombie ha puesto a los supervivientes en la última frontera, en una en la que la civilización está por hacer (o reconstruir, si se puede) y donde ya no importa quién fuiste en el pasado, sino sólo lo que puedes ser ahora (algo, por cierto, que transmitía bien "Survivors"). Pero, de momento, sólo hemos tenido nuestro primer contacto con esos zombies más tradicionales que los de "28 días después", por ejemplo (el encargado del maquillaje, Greg Nicotero, ya hizo con George A. Romero "El día de los muertos"), y del horror al que Rick se enfrenta al despertar en un mundo radicalmente distinto del que conocía.

Por supuesto, los zombies son un macguffin para mostrar a un grupo de seres humanos intentando sobrevivir, sin perder su humanidad, en condiciones muy extremas, obligados a recuperar las cosas por las que merece la pena vivir para no ser unos muertos caminantes metafóricos. Pero ya llegaremos ahí supongo que a lo largo de los seis capítulos que compondrán la primera temporada. Si nos atenemos a lo visto en el piloto, "The Walking Dead" va a ser bastante gráfica con la violencia (Kirkman ha afirmado en alguna entrevista que han rodado cosas bastante explícitas con la idea de rebajarlas una vez las viera la cadena, pero AMC no lo ha pedido hasta el momento), y va a centrarse más en las consecuencias emocionales de todo lo que los supervivientes tienen que afrontar día tras día, que es lo que consigue historias postapocalípticas realmente interesantes.

Si nos quedamos en aspectos digamos que técnicos, es notable el buen uso que Darabont hace del silencio en ese primer capítulo. El nuevo mundo que Rick empieza a explorar está dominado por los muertos, así que es lógico que no se escuche nada. El silencio es un arma muy poderosa para crear tensión. Y para los fans de "Galáctica" (otra postapocalíptica que trascendió su género), "The Walking Dead" cuenta con la banda sonora de Bear McCreary, que se queda en unas cuerdas a veces un poco estridentes, extrañas, como de "Psicosis", que siempre tienen en el fondo un tono como de amenaza velada aunque la melodía principal parezca ser más convencional. Como hizo con su trabajo en la serie de Syfy, McCreary (con Michael Giacchino, el más cinematográfico de los compositores que trabajan para televisión) va a ir analizando en su blog, semana a semana, el proceso de escritura de la música de la serie.
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