30 enero 2011

El caso de Fey contra Sorkin

Aaron Sorkin está otra vez en el candelero. Con sus premios y nominación al Oscar por el guión de "La red social", su nombre vuelve a figurar por todas partes, en todas las revistas se recuerdan sus inicios en el teatro y en el cine (con "Algunos hombres buenos" y "El presidente y Miss Wade", por ejemplo) y el gran éxito de "El ala oeste de la Casa Blanca", que compite en muchas listas con "Los Soprano" y "The Wire" por ser nombrada la mejor serie de televisión de la historia. Todo el mundo le pregunta a Sorkin cuáles van a ser sus próximos proyectos, esperando que anuncie en algún momento su regreso a la televisión. Parece que HBO será la cadena que acoja su nueva serie, ambientada en los entresijos de un telediario de un canal por cable, uniendo los dos temas que más le han interesado en este medio; el backstage de la televisión y el de la política.

Sorkin ya tuvo un regreso sonado a la pequeña pantalla después de "El ala oeste" (que dejó en manos de John Wells en la cuarta temporada), en 2006, cuando la NBC incluyó en su parrilla de estrenos para aquel otoño "Studio 60", una serie centrada en los tejemanejes detrás de un programa de sketches de humor tipo "Saturday Night Live". La expectación por aquel proyecto era enorme, porque el guionista se reunía además con uno de sus protagonistas de "El ala oeste", Bradley Whitford, y daba a Matthew Perry la oportunidad de volver al medio tras el final de "Friends". Las críticas para recibirla como el segundo advenimiento del mesías televisivo estaban casi listas para su impresión meses antes de que el piloto se emitiera en la NBC. Sin embargo, en España pasó más desapercibido entonces otro proyecto, de la misma cadena, que también se centraba en un programa de sketches cómicos en directo pero que, en lugar de un drama de una hora, era una sitcom de 20 minutos; "30 Rock".

En Estados Unidos, por supuesto, esa serie no era otra cualquiera porque su productor ejecutivo era el mismo que el de "Saturday Night Live", Lorne Michaels, y su creadora y protagonista principal, Tina Fey, era una veterana de ese show, que había llegado a ser la primera mujer jefa de guionistas. Los medios, en cuanto supieron que la NBC se quedaba con las dos series, colocando "Studio 60" los lunes a las 22 (detrás de "Los hermanos Donnelly") y "30 Rock" inicialmente los miércoles y, después, los jueves a las 21:30, empezaron a buscar signos de rivalidad entre ambos títulos y, especialmente, entre sus creadores, un Sorkin en la cima de su fama como guionista de televisión y una Fey que, aunque reconocida, apenas tenía en su currículum "Chicas malas" para apoyar sus años en "SNL" (aunque sí tenía el apoyo de Lorne Michaels, bastante poderoso). Ella misma llegó a declarar que "es mala suerte para mí que, en mi primer intento en prime time, vaya contra el guionista más poderoso de la televisión".

Inicialmente, realmente parecía que "Studio 60" iba a ser la nueva "El ala oeste" y que "30 Rock" sería cancelada antes de Navidad. El piloto de la ficción de Sorkin atrajo más de 13 millones de espectadores; el de la serie de Fey, un poco menos de 8,5. Las dos perdieron espectadores en las siguientes semanas ("Studio 60 de un modo más acusado) y llegó un punto en el que que se extendió la sensación de que la NBC sólo renovaría una de las dos cuando llegara mayo. Los críticos, además, empezaron a mostrarse más duros con "Studio 60", a la que acusaban de tener un enorme potencial que no desarrollaba por una ejecución que no estaba a la altura de esas expectativas, mientras empezaban a ser más benévolos con "30 Rock" después de que sus primeros episodios fueran recibidos con cierta frialdad.

Era inevitable que las dos series fueran comparadas, incluso aunque sus géneros no pudieran ser más diferentes. A "Studio 60" se le criticaba que tenía de protagonistas a los dos mejores guionistas de comedia de la televisión y que, cuando se veían sketches, estos no eran divertidos, y que se intentaba predicar demasiado, y con muy poca sutileza, sobre la política del funcionamiento de un canal de televisión y su influencia en la sociedad. "30 Rock", por otro lado, no se preocupaba casi por los sketches y tampoco por mostrar ese funcionamiento; iba directamente a por chistes basados en las relaciones personales entre los trabajadores del programa, y no le importaba que muchos de ellos no fueran intelectuales. Y en nivel de metacomentarios y críticas, la comedia de Tina Fey no tenía nada que envidiar a la serie de Aaron Sorkin.

Sin embargo, al final, lo que inclinó la balanza por "30 Rock" fue, simplemente, un tema de costes y, tal vez, de corporativismo interno (y el deseo de la cadena de reunir una plantilla de sitcoms de nuevo para sus jueves por la noche). "Studio 60" estaba producida por Warner y Sorkin no dejaba de ser un guionista a sueldo, alguien externo a la NBC. "30 Rock", por su parte, estaba producida por la propia NBC Universal, era más barata de hacer y, además, Fey se había formado y había crecido en la cadena, era un "producto" interno suyo. Por supuesto, también tuvo que ayudar, aunque sólo fuera un poquito, que Alec Baldwin ganara en 2007 el Globo de Oro al mejor actor de comedia, cuando "30 Rock" aún ni había llegado al ecuador de la primera temporada.

Sorkin reconocería más tarde que él tuvo parte de la culpa del fracaso de "Studio 60", especialmente al llenarla demasiado de referencias y "bromas" privadas, pero esa temprana cancelación no ha hecho que la expectación por su nuevo proyecto en HBO se calme. Curiosamente, la idea original de Tina Fey al crear "30 Rock" era ambientarla en un informativo, como "The Mary Tyler Moore show", que es su inspiración. Pero los ejecutivos de la cadena le sugirieron que se basara en algo más cercano a su experiencia personal para que le resultara más sencillo.

Música de la semana: Ya que hablábamos de un nominado al Oscar de este año como Aaron Sorkin, nuestra elección musical será de una película que comparte candidatura al principal premio de la ceremonia con "La red social", "127 horas". Sus títulos de crédito son muy típicos de Danny Boyle hasta en la música, de un grupo de pop experimental de Nueva York llamado Free Blood. La canción en cuestión es "Never hear surf music again".
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