10 enero 2011

El día que Nathan cambió su suerte

Para alguien que, hasta no hace mucho, casi tenía su foto al lado del término series killer en cualquier diccionario teléfilo que se precie, no se puede negar que la suerte televisiva de Nathan Fillion por fin ha cambiado. La ABC ha renovado "Castle" por una cuarta temporada, lo que no es nada extraño teniendo en cuenta que aguanta muy bien los lunes a las 22 y, en otoño, aprovecha perfectamente el lead in de "Dancing with the stars", así que Fillion ya puede respirar tranquilo y no temer que nadie lo acuse de gafe en la próxima reunión que tenga con algún ejecutivo.

Hasta que llegó el escritor de novelas de misterio que crea toda una saga de libros inspirándose en la detective Kate Beckett, el actor canadiense apenas podía presumir de tener un fiel grupo de fans que lo seguían de proyecto en proyecto, convirtiendo en títulos de culto cosas como "Slither" o, en conjunción con los poderes de Joss Whedon en el fandom, "Doctor Horrible's Sing Along Blog". Por supuesto, su tirón viene de "Firefly", una de las series canceladas más abruptamente que mejor recibimiento han tenido a posteriori, y sólo era cuestión de tiempo que encontrara el lugar ideal para derrochar ese encanto picaruelo marca de la casa.

Él siempre ha sido lo mejor de "Castle" (y, al principio, casi lo único salvable, si descontamos a su madre y su hija), y la serie funciona mejor cuando se deja llevar por la diversión casi infantil que el escritor muestra al toparse con un caso potencialmente interesante o algún aparatejo molón para resolverlo, y ya comentamos hace tiempo que, desde que han prestado más atención a los casos, todo es bastante más entretenido, hasta he superado mis reticencias hacia Beckett (casi del todo, y sólo cuando no les da por volver a ponerse en plan "Remington Steele", por cambiar de comparación).

En medio de una parrilla como la de la ABC, en la que las sitcoms de los miércoles ponen un poco la nota diferencial en medio de los dramas familiares y las soap operas de prime time más o menos disimuladas, es curioso que un procedimental más cómico como "Castle" se haya convertido en uno de sus puntales casi sin hacer ruido. A este paso, resultará que los parecidos con "Bones" no sólo son temáticos.
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