17 enero 2011

La "gervaisación" de los Globos

El título no se me ha ocurrido a mí, sino a James Poniewozik, que tituló su reseña de la gala de los Globos de Oro con un clarísimo "la insurreción de Ricky Gervais en los Globos de Oro". Porque las reacciones del día después están todas más centradas en comentar las labores de presentación del cómico británico, y especialmente su corrosivo y a veces ofensivo monólogo inicial, que en analizar si los premiados estuvieron acertados, si hubo sorpresas y si de verdad algo de esto puede considerarse como una predicción más o menos fiable de por dónde pueden respirar las nominaciones a los Oscars, que se anuncian el próximo martes. Gervais se erigió en el gran protagonista de la ceremonia, aunque luego estuviera más bien desaparecido durante la segunda mitad del show. Él mismo declaró los días anteriores que no volvería a presentar estos premios (y afirmó en el pre-show: "Veremos lo lejos que puedo llegar esta vez"), y se aseguró bien de ello al meterse con Charlie Sheen, Bruce Willis y todo el que estuviera a su alcance, hasta el punto que Robert Downey Jr. dijo, cuando salió a presentar, que había "un tono ligeramente siniestro".

Pero claro, a eso te expones si contratas a Gervais, que el año pasado fue demasiado suave para algunos, y que parece que funciona mejor en las pequeñas dosis de las presentaciones que hace en los Emmy (poniendo un toque de irreverencia muy bienvenido) que cuando le toca conducir una gala entera. Su estilo de humor es así; hiriente, incómodo y a veces humillante, también contra sí mismo (y si conectas con él, hilarante), y casa mal con el ambiente de colegueo y palmaditas en la espalda que suele presidir las entregas de los grandes galardones de Hollywood. Pero descontando la pequeña rebelión de Ricky, los Globos de Oro se ajustaron bastante a lo que se esperaba de ellos (aquí, la lista completa de ganadores), con sólo unas pocas sorpresas en el apartado de televisión.

"La red social" se destapa definitivamente como la gran favorita de cara a los Oscars, sumando a los reconocimientos de los círculos de los críticos, y de los premios Critic's Choice, cuatro Globos (mejor película, director, guión original y banda sonora), y del mismo modo, Colin Firth y Natalie Portman (que apodó a Mila Kunis "Labios Dulces") todavía son más favoritos para reeditar sus victorias de mejores actores de drama en el Nokia Theater en febrero. Tampoco hubo sorpresas en el apartado de comedias, con "Los chicos están bien" (que es como se llama en España "The kids are all right") llevándose los galardones de mejor película y mejor actriz, una Annette Bening que se lo agradeció también al ganador del Globo de Oro al actor más prometedor en 1962, Warren Beatty. Y lo que se confirmó también es el gran momento que atraviesa "The fighter", cuyos dos secundarios, Christian Bale y una sorprendida y emocionada Melissa Leo, transformaron sus candidaturas en premios. Paul Giamatti, mejor actor de comedia por "El mundo según Barney", tuvo uno de los discursos más simpáticos al reconocer que se había comido cinco cajas de bombones Godiva antes de subir al escenario ("Nunca he visto tantos chocolates Godiva juntos", dijo).

El único espacio para los triunfadores inesperados llegó en las categorías de televisión, y no por las victorias de "Boardwalk Empire", que me sorprende que tanta gente pensara que no tenía opciones de ganar ante "Mad Men". Es uno de los estrenos mejor recibidos entre la crítica y viene desde HBO, que siempre da caché en estos premios, así que estaba cantado que la Asociación de Prensa Extranjera de Hollywood la reconocería. Tres Globos seguidos para "Mad Men" (los mismos que "Expediente X") han debido de parecerles suficientes. Igual sí que no entraba tanto en los pronósticos la victoria de Steve Buscemi, pero teniendo en cuenta que su retrato de Nucky es toda la serie, no es tan extraño (y detallazo de su parte al incluir en su discurso a todos sus compañeros de la serie sentados con él en la mesa). La verdadera sorpresa fue ver "Sons of Anarchy" reconocida por fin a través del premio a Katey Sagal (su marido, Kurt Sutter, escribió sorprendido en Twitter: "¡Joder! ¡Hemos ganado!"), que había estado nominada a los Globos cuatro veces con anterioridad por "Matrimonio con hijos", sin lograr ganar nunca.

Jim Parson hizo valer su Emmy por "The Big Bang Theory" y ganó el premio a mejor actor de comedia, y otra de las favoritas por un estreno, Laura Linney, hizo lo propio por "The Big C". Sin embargo, fue la única entre los ganadores que no asistió porque su padre, el dramaturgo Romulus Linney, murió el sábado. Representando a la serie, de todos modos, estuvo una Gabourey Sidibe que estuvo repartiendo simpatía por todas partes. Tampoco la victoria de Jane Lynch como mejor secundaria se salió del guión, pero sí lo hizo un poco la de Chris Colfer. Viéndolo más de cerca, no obstante, no resulta tan raro cuando es, seguramente, la verdadera revelación de "Glee", y ha quedado claro que los Globos la adoran (segundo premio a la mejor comedia seguido), aunque Kurt esté esta temporada bordeando el melodrama más exagerado. Colfer, además, pronunció una de las mejores frases de la noche, al subir muy sorprendido a recoger su estatuilla: "Se me ha caído el corazón entre Natalie Portman y Julianne Moore. Si alguien lo ve, por favor, que me lo devuelva".

Y aunque Al Pacino y Claire Danes volvieron a ganar en las categorías de interpretación de miniseries y tv movies, la sorpresa fue mayúscula cuando la vencedora total en ese apartado fue "Carlos", miniserie dirigida por Olivier Assayas sobre el famoso terrorista, de la que en el último festival de Cannes se vio creo que una versión de dos horas largas para cine, y que en Estados Unidos encandiló a la crítica pero que se emitió por el muy poco visto Sundance Channel, por lo que no es raro que muchos nunca hubieran oído hablar de ella. Como digo, por lo demás, es Ricky Gervais el que se ha llevado casi toda la atención en estos Globos de Oro, tal vez porque se plegaron mucho al guión de lo previsto, en general.

Ya estamos llegando al final de este ladrillazo, y lo haremos, por supuesto, con los trapos y las combinaciones peculiares de presentadores, que suelen darse. Por la alfombra roja se vio a January Jones, que desconcertó a todo el mundo; a la embarazada Natalie Portman y el floripondio rojo del vestido (y con su prometido, el bailarín Benjamin Millepied); el flequillón de Sandra Bullock; una Sofía Vergara que luego tuiteó que ella ya tenía sus globos de oro; Olivia Wilde, en plan espectacular y con unos zapatos... originales; un Trent Reznor tan arreglado, que cuesta reconocerlo; las gafas de sol locas de Darren Criss; Kevin Bacon (con Kyra Sedgwick) en plan "soy lo más cool", Helena Bonham-Carter, demostrando que no por nada está con Tim Burton; Matt Bomer, sacando pecho, literalmente, al lado de Kaley Cuoco; la peculiar pareja de presentadores LL Cool J y Julie Bowen; Jesse Tyler Ferguson, con una pajarita que haría rabiar de enviada a 11º Doctor; unos ya clásicos Jon Hamm y Jennifer Westfeldt; Joseph Gordon-Levitt, con cara de guasa ("Don't push the button!"); Kevin McHale, recién salido de una máquina del tiempo; Annette Bening y su pelo cuidadosamente despeinado; Hailee Steinfeld y Justin Bieber, a los que el director de "Toy Story 3" les preguntó si habían nacido cuando se estrenó la primera, y el peculiarísimo dúo Geoffrey Rush-Tilda Swinton.

Pero la locura fotográfica no acaba aquí. Las galerías de las fiestas son mucho más divertidas, porque ahí se puede ver a Busy Phillips y Michelle Williams, que al parecer son muy amigas; al mocetón Armie Hammer, que interpreta a los gemelos Winkervloss en "La red social"; el cachondo bolso de la Bonham-Carter; a Mary Elizabeth Winstead a lo Hollywood clásico; a Tina Fey, Jimmy Fallon y respectivos trasteando con un iPhone; la reunión Eva Longoria, Michael Douglas, Catherine Zeta-Jones y Thomas Jane con un puro, que ni Hannibal el de "El equipo A".
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