03 enero 2011

Smoke gets in your eyes

El humo de los cigarrillos no sólo va expulsándose de lugares de trabajo, edificios públicos y bares. Desde hace unos cuantos años, coincidiendo con el endurecimiento de la legislación antitabaco en Estados Unidos, en las películas y las series también fueron apareciendo cada vez menos fumadores, a no ser que fueran los villanos de la función o se dedicaran al crimen. Como todo en esta vida es cíclico, al cabo de un tiempo, sin embargo, los cigarrillos empezaron a regresar a las pantallas, sobre todo gracias a las series de época.

Cuando se estrenó "Mad Men", muchas de las primeras críticas hacían siempre referencia no sólo a que esos ejecutivos bebieran (y mucho) en sus oficinas y en horario laboral, sino a que fumaban como carreteros (pero con glamour, que para algo eran los 60). Así debía ser esa época. A "L.A. Confidential" se le criticó en su momento que era una película noir ambientada en los 50 en la que prácticamente nadie se encendía un cigarrillo. En las series ambientadas en la Segunda Guerra Mundial, como "Hermanos de sangre" y "The Pacific", los cigarrillos sirven también para crear lazos entre los compañeros y para tranquilizar a los prisioneros, del mismo modo que se usan de moneda de intercambio en las cintas carceleras (aunque ahora no recuerdo si eso se vio alguna vez en "Prison Break").

¿Quién no se acuerda de los puros que fumaba Starbuck en la primera temporada de "Battlestar Galactica"? ¿O de cómo el humo de sus cigarrillos fue la mejor carta de presentación del Fumador en "Expediente X", un personaje que se pasó una temporada entera sin decir esta boca es mía, y dejando que su mera presencia y las volutas de humo hicieran todo el trabajo? A mí siempre me hizo mucha gracia que, cuando en la serie Mulder y Scully perdían los nervios uno con el otro, él se dedicaba a beber y ella, a fumar. En "Downton Abbey", por otra parte, los descansos para fumar de uno de los lacayos dan para conspirar mucho, y en otras series, como "Bored to death", tabaco es justo lo que menos se fuma.

Como cualquier otra acción, puede ayudar a definir rápidamente un personaje. El misterio de Don Draper se ve incrementado por sus cigarrillos, y que Eugene Sledge fume en pipa en "The Pacific" habla bien a las claras de quién es él y en qué ambiente se ha criado. A veces, fumar puede ser un mecanismo de defensa de ese personaje, algo que le ayude a componer la fachada detrás de la que se esconde. Y según lo que fume, todavía sabremos más cosas de él.

P.D.: La verdad es que el título del primer episodio de "Mad Men", que también encabeza esta entrada, era una declaración de intenciones, además de una de las canciones más famosas de The Platters.
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