13 enero 2011

Regreso a Gosford Park

Con toda la emoción alrededor de "Downton Abbey" de este último mes, tenía curiosidad por comprobar si guarda tanto parecido con su principal referente, "Gosford Park", como se había dicho y como yo recordaba. Siempre es un buen ejercicio revisitar películas que hace años que no ves, para confirmar si las impresiones del primer visionado se mantienen o cambian. Del estreno de "Gosford Park" ha pasado una década, y en todo ese tiempo nosotros hemos visto más películas, hemos leído más libros y hemos vivido más cosas, por lo que nuestra percepción de la cinta no será igual que cuando la vimos por primera vez. En mi caso, recuerdo que la campaña promocional, además de estar muy centrada en sus nominaciones a los Oscars (tuvo siete, de las que se llevó el premio al mejor guión), ponía mucho énfasis en cierto hecho que ocurre bien avanzada la trama (que no os diré por si no la habéis visto, pero se desvela hasta en los posters), vendiéndola como algo que no era, o no exactamente.

Las comparaciones con "Arriba y abajo" (y con las historias de reuniones en casas de campo de Agatha Christie) estaban a la orden del día y, por otro lado, eran inevitables, pues la película cuenta unos días de caza en Gosford Park, en los que los dueños de la casa, Sir William McCordle y su esposa, reciben a varios familiares y amigos, con sus correspondientes sirvientes. Todos ellos guardan secretos, rencillas y tejemanejes varios, y vemos lo que ocurre en esa casa desde el punto de vista de los señores y de los criados. "Gosford Park" es más cínica e irónica que "Downton Abbey", en lo que tal vez también tuvo que ver su director, Robert Altman, experto en estas películas corales, y para la serie, Julian Fellowes, guionista de las dos, recupera algunas historias entre el servicio (como cierta historia de amor no correspondido) y, lógicamente, tiene tiempo de dibujar mejor algunos personajes. También comparte nuestro punto de entrada y guía este mundo: si en la serie es el nuevo ayuda de cámara de Lord Grantham, en la película es la nueva doncella de la condesa de Trentham, un papel que en "Downton Abbey" parece estar más o menos recuperado a través de la nueva ayudante de cocina.

En la película, entre los invitados figuran el actor Ivor Novello, un productor de Hollywood y su lacayo, que están documentándose para rodar una película de Charlie Chan en la campiña inglesa, una subtrama que, lógicamente, no se repesca para la serie (ambientada 20 años antes), pero que deja algunos buenos momentos. En este revisionado he disfrutado bastante más de "Gosford Park", de esas historias cruzadas y de los pasados que no pueden mantenerse ocultos por mucho tiempo, además de comprobar que por algo Maggie Smith es la única que repite en película y serie. También es curioso ver ahora la cinta porque, además de encontrarnos a Helen Mirren, Jeremy Northam, Kristin Scott Thomas, Michael Gambon, Emily Watson o Ryan Philippe, podemos ver a un Clive Owen que casi fue descubierto por el gran público, a una Eileen Atkins cuya cocinera cascarrabias también es precursora de la de "Downton Abbey", o a una Kelly Macdonald que tenía aquí uno de sus mayores papeles en el cine desde su debut en "Trainspotting".

Los juegos de apariencias, las relaciones entre señores y sirvientes, el poder del dinero (mucho más decisivo que un título nobiliario) y un punto de vista casi alienígena de todo es lo que hace a "Gosford Park" como es (apenas se trata con algo más de cercanía a unos pocos sirvientes). En "Downton Abbey", el tono es más cercano y, al empezar antes de la Primera Guerra Mundial, algunos de los cambios que han vivido los protagonistas de la película no son más que sombras en el horizonte. Así que no deja de resultar curioso que, partiendo del mismo tronco, cada una creciera de manera distinta.
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