07 noviembre 2010

La dramedia de la familia

Si dentro de unas semanas, cuando empiecen a hacerse públicas las listas de las asociaciones de críticos de EE.UU. con lo mejor del año, no figura en algunas de ellas "The kids are all right", será una de las sorpresas de la temporada de premios. Concretamente, casi todo el mundo espera que su guión, escrito al alimón por su directora, Lisa Cholodenko, y Stuart Blumberg, y sus dos protagonistas principales, Julianne Moore y Annette Bening, alcancen algún reconocimiento y, con un poco de suerte, puedan incluso colarse en las próximas nominaciones a los Oscar. Podría ser la representante indie en el Nokia Theatre, que el año que viene acogerá la ceremonia de entrega el 25 de enero (cada vez los adelantan más. A este paso, acabarán haciendo un dos por uno con la fiesta de Nochevieja en Times Square), o tal vez se estrene en diciembre alguna otra que acabe robándole su puesto. Lo que no puede negarse es que es una película que merece la pena por lo redonda, bien conjuntada y aparentemente sin esfuerzo que se ve.

"The kids are all right" sigue a Nic y Jules, una pareja de lesbianas que llevan muchos años juntas y que tienen dos hijos adolescentes, concebidos gracias a una donación de esperma. Todo marcha bien en la rutina familiar o, mejor dicho, todo marcha según precisamente esa rutina que se instala en las parejas, y en las familias por extensión, al cabo de los años. La comodidad de lo conocido lleva a dar algunas cosas por sentado y, a veces, a olvidarse de que, como bien dice Jules en un momento de la película, esto es un maratón y como tal hay que prepararlo y trabajarlo. Y cuando los hijos empiezan a hacerse adultos, comienzan a preguntarse quiénes son y, por ejemplo, quién fue el donante de esperma que se convertiría en su padre biológico. Así entra en acción Paul, un hippie con el carisma de los que dejan simplemente la vida pasar y van entrando y saliendo de ella, sin decidir nunca cuándo asumir las riendas de ese convoy. Y, lógicamente, toda la rutina de la familia de Nic y Jules se verá puesta a prueba.

La cinta entra más en ese género puesto tan de moda por las series de Showtime, la dramedia, más que en las líneas de una comedia pura y dura. Es divertida, pero no para reírse a carcajadas y, por fortuna, no va por el lado a veces histriónico y exagerado de algunos de esos dramas de 20 minutos de esa cadena por cable. "The kids are all right" siempre se ve verosímil y natural, con unos personajes bastante coherentes, y su humor proviene directamente de ellos y de las situaciones que se encuentran en su día a día. A conseguir esto ayuda tener un reparto estupendo, con un Mark Ruffalo que derrocha encanto sin esfuerzo, unos Josh Hutcherson y Mia Wasikowska que componen unos adolescentes creíbles y comprensibles y, en el centro de todo, unas grandes Julianne Moore y Annette Bening. De hecho, es más Bening y su personaje, Nic, el verdadero centro de la película, con ese perfeccionismo que, casi sin que se dé cuenta, la va alejando poco a poco del resto de la familia.

Cholodenko consigue darle un tono bastante ligero y fluido (que permite que los momentos emocionales tengan más peso) y le regala a Bening un personaje que debería resarcirle del Oscar por "American beauty" que Hillary Swank le arrebató gracias a "Boy's don't cry". Pero veremos si llega tan lejos. Aquí no hay interpretaciones grandilocuentes ni grandes discursos, que es lo que suele llevarse en los Oscars, pero justo por eso funciona tan bien.

Música de la semana: Teniendo un personaje llamado Joni (por Joni Mitchell), y centrándose en un ambiente de clase media-alta californiana pero, al mismo tiempo, un poco hippie (o de ex hippies que ahora viven en un barrio residencial), hay bastante música un poco en esa línea, y de corte indie, en la película, que empieza con la inyección de optimismo de "Cousins", de Vampire Weekend.
Publicar un comentario en la entrada