15 septiembre 2011

Un Emmy para la CBS

Los votantes de los Emmy son animales de costumbres. En cuanto una serie logra la inercia que le permite estar nominada todos los años, ya no tiene que preocuparse de más. Mientras los académicos sigan acordándose de ti, seguirás yendo a la ceremonia en calidad de candidato a algún premio y, con un poco de suerte, saldrás de ella habiendo hasta ganado alguno. Esa costumbre, y el hecho de que, por premiar series de televisión, los Emmy no son como los Oscars, lleva a que sea bastante común que un ganador repita victoria tantas veces como los votantes lo crean necesario. "El ala oeste de la Casa Blanca" se llevó cuatro Emmys seguidos a mejor drama (un récord que "Mad Men" puede igualar el domingo), Kelsey Grammer creo que tiene otros tantos premios al mejor actor de comedia y, en los 80, Tyne Daly y Sharon Gless se alternaron como mejor actriz dramática por "Cagney y Lacey" durante casi una década.

Muchas veces, los premiados merecen ser reconocidos; no vamos a descubrir ahora la calidad de "El ala oeste" o "Mad Men", o el buen trabajo de Bryan Cranston en "Breaking Bad" o de Alec Baldwin en "30 Rock". Pero a veces, sólo a veces, estaría bien un poco de variedad. Las tres victorias seguidas de Cranston, por ejemplo, dejaron con un palmo de narices a Jon Hamm, Michael C. Hall y Hugh Laurie, que podrían haber ganado en cualquiera de esos tres años. Y la querencia de los Emmy por las series de cable (que son muy buenas, pero que también dan cierto aire de superioridad intelectual a quien las vota) hace que series de networks perfectamente válidas y destacables se vayan de vacío. "Friday Night Lights" es la gran cenicienta de las seis candidatas a mejor drama de este año, y sólo entró finalmente porque parte de su emisión la ha asumido DirecTV (si hubiera seguido sólo en la NBC, además de que igual no habría sobrevivido tanto tiempo, los Emmy la habrían ignorado más de lo que habían hecho hasta ahora).

A veces, deberían reconocerse más los méritos de dramas que intentan elevar los estándares de calidad y ser complejos, moralmente más ambiguos de lo normal y tomar de vez en cuando más riesgos dentro de los estándares de producción y emisión de una network, que dan menos margen que los de una cadena de cable. La network también tiene que superar una seria inferioridad en cuanto a imagen de marca con HBO, Showtime o AMC. ¿Qué votante de los Emmy que quiere merecer ese nombre se atrevería a apostar por una serie de, ni más ni menos, que la denostada CBS frente a esos tótems de la calidad televisiva que son "Mad Men" y "Boardwalk Empire"? Y no vamos a meternos en cuestiones de si una es mejor que otra o si "Mad Men" debería ganar todos los años porque hasta una temporada floja suya es superior al 90% de la ficción estadounidense. Más de una vez hemos dicho que, sólo con la calidad, no vas a ninguna parte, y que esta serie gana porque añade a eso una campaña de relaciones públicas admirable que hace que todo el mundo sepa quién es Don Draper.

Esta mañana, comentando por Twitter qué serie tenía más opciones de llevarse el Emmy al mejor drama, Jaina se descolgaba diciendo que ella quería que ganara "The good wife" y la HBO se fuera sin nada. A riesgo de que me caigan insultos de "blasfema" para arriba, estaría bien ver que los académicos reparten su amor y premian alguna serie que no sea "Mad Men". Que se acuerden de sus actores, que no han visto una estatuilla en los tres años que la serie lleva reinando como mejor drama (paradojas de los premios), y que dejen que otro distinto a Matthew Weiner se haga la foto final en el escenario con el premio gordo. No pasa nada porque "The good wife" se lleve ese trofeo, por ejemplo.Es sólo por tener más variedad.
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