06 septiembre 2011

Una deuda con el pasado

Dentro del género de espías, hay un subgénero bastante interesante que, curiosamente no está demasiado explotado; la caza de criminales de guerra nazis décadas después del final de la Segunda Guerra Mundial. Esas historias implican una caza larga y solitaria, en la que los agentes pasan años buscando a sus objetivos, que viven escondidos en Argentina, en la misma Alemania, en Estados Unidos o en otros países. Si "La deuda" sólo nos contara esa misión, ya sería una película más que interesante, pero su objetivo es ir un poco más allá, buscando mostrar las consecuencias que un operativo así tiene sobre los tres agentes del Mossad encargados de llevarlo a cabo, y cómo algunas de las decisiones que toman entonces, en el Berlín oriental de 1965, terminan teniendo importantes repercusiones treinta años más tarde.

La cinta, dirigida por John Madden, es un remake de una película israelí de 2007 y, aunque tiene una parte de thriller muy bien llevada (y muy a la vieja usanza, siguiendo los mandatos recuperados por la trilogía de Jason Bourne), en realidad está más interesada en ver cómo las vidas de los tres agentes, que regresan a Israel como héroes nacionales, se alteran de modo decisivo tras la caza del "Cirujano de Birkenau", y no siempre para bien. Rachel Singer, en especial, carga el peso de una culpa, de esa deuda del título que sabe que debería saldar, aunque no se atreve a hacerlo, y que ha acabado envenenando la relación entre los tres. Alternando 1965 y 1997, "La deuda" va mostrando la misión y sus repercusiones en el futuro, y construye tres personajes llenos de dobleces y de dilemas éticos. Y casi es mejor no apuntar nada más de la trama.

Lo más interesante de la película es la dinámica entre los jóvenes Rachel, David y Stephan que construyen Jessica Chastain, Sam Worthington y Marton Csokas. La primera, además, forma un gran dúo con Helen Mirren, que interpreta a la Rachel de 1997, y todos resultan muy creíbles en algunos de los momentos con más tensión de la película. Se aprecia en ellos el coste psicológico que la misión se está cobrando y luego, cuando Mirren, Ciarán Hinds y Tom Wilkinson los encarnan en 1997, queda muy claro desde el principio que los tres comparten un pasado lleno de secretos, rencores y sentimientos reprimidos. El trabajo del reparto, la música de Thomas Newman y la sobriedad de la puesta en escena son los puntos fuertes de "La deuda", que no es exactamente lo que parece y, tal vez, eso puede dejar frío a más de uno (de hecho, la recta final en 1997 pierde un poco de gas).

Eso sí, en España, donde se estrena el viernes, va a ser nuestro primer contacto con una de las revelaciones del verano en Estados Unidos, Jessica Chastain, que entre "El árbol de la vida" y "Criadas y señoras" ha estado en boca de todos los críticos y periodistas de Hollywood. Chastain no tiene ningún problema en llevar el principal peso de la cinta, del mismo modo que Csokas demuestra tener una gran presencia.
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