18 febrero 2014

Ave, Tito Pullo

Antes de que "Juego de tronos" se convirtiera en todo un fenómeno en HBO, la cadena tuvo otra serie llena de guerra, sangre, sexo y conspiraciones en la sombra para derrocar a gobernantes. Esa serie era "Roma", que contaba el paso de la república al imperio romano sin escatimar en gastos, extras y en la representación más fiel posible a la realidad de la Roma antigua, una ciudad en la que, por ejemplo, las estatuas estaban pintadas de vivos colores y había muchas menos inhibiciones en lo referido a los desnudos. Sólo tuvo dos temporadas, emitidas en 2005 y 2007, y sus elevados costes, derivados en gran parte de su rodaje en Cinecittà, llevaron a la cadena a no renovarla. Sin embargo, hay quien piensa que allanó el camino para muchas de las cosas que la adaptación de los libros de George R.R. Martin está haciendo ahora, y no les falta parte de razón. De hecho, en Entertainment Weekly le preguntaban a su creador, Bruno Heller (sí, el de "El mentalista"), si pensaba que "Juego de tronos" les había "robado" la serie, como declaró James Purefoy hace unos años.

Heller no llega a tanto, pero sí apunta que, desde un punto vista logístico y empresarial, "Roma" sí sirvió de campo de pruebas para la gente de HBO. "Juego de tronos" también tiene un reparto muy extenso y se rueda fuera de Estados Unidos, y la experiencia de aquella serie les ha servido para aprender qué cosas no deben hacerse y cómo optimizar una producción tan grande y compleja para que funcione sin problemas, y dentro de un presupuesto razonable. La reivindicación de "Roma" es bastante acertada porque da la sensación de que su corta vida, el largo parón entre temporadas (forzado precisamente por cuestiones monetarias) y el hecho de que no fuera una serie de culto como, por ejemplo, "Carnivàle" la ha relegado un poco al olvido dentro de las ficciones de HBO. Era, evidentemente, un proyecto muy ambicioso, que disparó sus costes ya sólo por la construcción de un enorme decorado en los citados Cinecittà. decorado que utilizó después "Doctor Who" para rodar allí "The fires of Pompeii", en la cuarta temporada, y que convirtió en famosos a buena parte de sus actores.

Siempre siguiendo a los legionarios Tito Pullo (Ray Stevenson) y Lucio Voreno (Kevin McKidd), que aportaban el punto de vista de los ciudadanos de a pie, "Roma" nos llevaba hasta el corazón de las intrigas alrededor de la familia de Julio César, cuyo ascenso al poder y asesinato se cuenta en la primera temporada. La serie tenía personajes trágicos como la mujer de Voreno (Indira Varma) y dos auténticas perras del infierno manipuladoras como eran Atia (Polly Walker) y Servilia (Lindsay Duncan), cuyas maquinaciones dejaban en mantillas cualquier plan que se le ocurriera a Frank Underwood (y resultaban infinitamente más divertidas, especialmente en el caso de Atia). Aunque veíamos a César (Ciarán Hinds), a Bruto y a Marco Antonio (James Purefoy), era ese punto de vista más en las cloacas del poder y en la calle donde estaba la gracia de la serie. La segunda temporada se centraba, por su parte, en el ascenso de Octavio Augusto hasta ser el primer emperador, y sí puede ser que, por los temas que tocaba (como la tentación de Voreno por el poder), y la manera en que presentaba la historia de la Roma antigua fuera un claro precedente de "Juego de tronos". Desde luego, tebía también unos títulos de crédito estupendos, que ya nos dejaban claro que la ciudad que íbamos a ver estaba mucho más viva.
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