11 febrero 2014

Películas de ocho horas

"True Detective" se ha convertido en una de las series del año. Es así simplemente por el nivel de comentarios que han generado cada uno de sus cuatro episodios emitidos hasta ahora, un nivel elevado tras el plano secuencia de seis minutos que cierra precisamente el cuarto, y que ha magnificado los epítetos dedicados a la serie hasta tal punto, que parece que una toma así nunca se había intentado antes en televisión (títulos como "Urgencias", "Expediente X", "Battlestar Galactica" y hasta "Treme" la utilizaron de vez en cuando). Visual y temáticamente, está claro que "True Detective" está concebida como un todo. No es tanto de las partes de ese todo, como pasa a veces con las series, por muy serializadas que sean, como la suma de esas partes lo que configura la estructura de la creación de Nic Pizzolato. Además, el hecho de que Pizzolato escriba los ocho episodios, y Cary Fukunaga los dirija todos, le da una unidad temática y estilística muy alta, y una personalidad propia muy destacada.

En esta moda que parece haberse instalado en las cadenas norteamericanas de las series limitadas (como han decidido llamar a las miniseries de toda la vida), "True Detective" es un ejemplo de esas concebidas como una larga historia de ocho horas, del mismo modo que también lo estaba "Top of the lake", como si estuviéramos viendo una película. Pero aunque ambas series comparten director de fotografía (Adam Arkapaw), atmósfera y hasta esa oscuridad que los casos hacen aflorar en sus detectives, hay una diferencia muy clara entre ellas, y es que "True Detective" se preocupa de crear capítulos, se acuerda de que las divisiones de la historia en episodios tienen que tener cierta coherencia interna y sus propios principios y finales, aunque formen parte de algo mayor. "Top of the lake", por su parte, estaba dividida de una manera que daba la sensación de ser muy arbitraria, reforzando esa idea de que estábamos ante una película de seis horas que se había "troceado" sin demasiados miramientos para su emisión por televisión.

El auge de las miniseries va a traer una mayor serialización y, sobre todo, una mayor sensación de que no se puede juzgar la obra con propiedad hasta que no se llega al final, porque todos los capítulos son eslabones de una misma cadena. Será curioso ver qué hace M. Night Shyamalan con "Wayward Pines", esa miniserie de misterio para el verano de FOX que puede reactivar su carrera si tiene un poco de suerte. Tanto "Top of the lake" como "True Detective" muestran que puede utilizarse este formato para salirse un poco de los márgenes establecidos, para contar historias que, si estuvieran en una serie convencional, se diluirían con el paso de los capítulos porque su fuerza está en la concentración de la narración. Una temporada de "True detective" de 13 capítulos probablemente agotaría, pero en ocho pueden conseguirse cosas interesantes como ese plano secuencia del final del cuarto episodio (que en algún momento parecía "Grand Thef Auto", todo hay que decirlo), un plano secuencia que no sólo juega con la forma, sino que está al servicio de lo que nos están contando en ese momento.
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