25 febrero 2014

La apuesta de "Cosmos"

El próximo 9 de marzo, Fox se va adentrar en un terreno bastante particular para ella, el de la divulgación científica. Junto con National Geographic (que emitirá la serie en España a partir del día siguiente), estrenará una nueva versión de "Cosmos", la serie documental con la que Carl Sagan acercó la astronomía, y la historia de la ciencia, a toda una generación de espectadores en los 80, y que se ha convertido en todo un paradigma para quienes quieren seguir sus pasos. Si Richard Attenborough es sinónimo de documentales de naturaleza, no pueden hacerse programas referidos al universo sin traer a colación a Sagan. Esa apuesta de Fox, treinta años más tarde de la emisión de la serie original en PBS, es interesante porque la hacen sabiendo que, muy probablemente, no van a ganar demasiado dinero con ella y tampoco van a tener un gran éxito de audiencia, pero está claro que es una gran maniobra de imagen. Y si la nueva "Cosmos" es medianamente decente, la jugada les habrá salido más que bien.

Los nombres asociados a ella llaman, desde luego, la atención. Ann Druyan, viuda de Sagan y Steven Soter, guionistas de la primera serie, retoman sus papeles para pergeñar los 13 capítulos, y los productores ejecutivos son Brannon Braga, que también es el director, y Seth McFarlane, que tras la fachada de creador de "Padre de familia" y polémico presentador de los Oscars esconde una gran afición por la ciencia por el espacio. El presentador es Neil DeGrasse Tyson, considerado uno de los mejores divulgadores científicos de Estados Unidos (el equivalente allí del británico Brian Cox), y hasta para la banda sonora han reclutado a un compositor reconocido como Alan Silvestri, que tiene la difícil tarea de sacudirse la sombra de Vangelis. Desde luego, no se han hecho las cosas a medias para esta "Cosmos", y ahora sólo falta ver cómo responderá la audiencia a esta propuesta, que parece bastante a contracorriente en un país donde varios estados permiten enseñar el creacionismo en sus escuelas como si fuera una teoría científica aceptada, y donde un 26% respondió, en un sondeo de la Fundación Nacional de Ciencias, que el Sol giraba alrededor de la Tierra.

Los conocimientos científicos no se valoran lo suficiente en una sociedad, paradójicamente, cada vez más dependiente de los últimos avances tecnológicos, y todo lo que no tenga una aplicación práctica inmediata se descarta como una pérdida de tiempo y dinero. Por lo que se ha podido ver de "Cosmos. A spacetime odyssey", la serie va a intentar acercar lo que es el universo, la importancia de la Tierra y de los humanos en él y la historia de cómo hemos ido conociéndolo de una manera muy accesible para cualquier tipo de público, y apoyándose en un aspecto visual bastante espectacular, incluyendo la asistencia de secuencias animadas para mostrar determinadas cosas, como las teorías de Giordano Bruno en el siglo XVI. La apuesta de Fox por esta serie es de bajo y, al mismo tiempo, de alto riesgo. No sería nada extraño que las mismas asociaciones que claman al cielo con series con parejas homosexuales en su centro, como "The new normal", se rasguen las vestiduras cuando vean que en "Cosmos" se habla de la evolución y de la teoría del Big Bang, pero lo peor que le puede pasar es que las audiencias modernas se aburran y le den la espalda.
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