26 febrero 2014

El viejo truco del grupo separado


ALERTA SPOILERS: ¿Cómo vais con "The Walking Dead"? ¿Habéis visto "Claimed" y esas vías del tren que parecen llevar a algún sitio? Si la respuesta es afirmativa, podéis seguir leyendo.

Uno de los giros más clásicos en las historias de fantasía en las que un grupo de personas se une para luchar contra un Mal terrible que amenaza con invadir su tierra es hacerles pasar por un evento dramático que lo separe. El ataque de los orcos en Amon Hen al final de "La comunidad del anillo" divide a la Compañía que debía ir con Frodo al Monte del Destino a destruir el Anillo, y todas las obras del género posteriores se han preocupado siempre de que sus protagonistas pasen tiempo separados, lo que permite explorar otros aspectos de la historia y dar más cancha a personajes que, hasta ese momento, no habían tenido demasiadas oportunidades para brillar. No es que "The Walking Dead" siga la estela de "El Señor de los Anillos", pero sí que ha utilizado el truco de la disolución del grupo para sacudir un poco la narración. A partir de la última batalla contra el Gobernador por el control de la prisión, los supervivientes escapan de allí como y por donde buenamente pueden, y los emparejamientos posteriores apuntan a cosas interesantes.

En especial, el dúo Daryl-Beth, por imprevisto, puede ser de los más entretenidos de seguir. Ella, sobre todo, puede resultar de las más beneficiadas por esta separación forzosa del grupo, pues nunca ha sido más que alguien que estaba ahí al fondo, sin que hiciera mucho más que cuidar de Judith y cantar de vez en cuando canciones de Tom Waits. Mientras su hermana Maggie iba adquiriendo más relevancia (en gran parte por su relación con Glenn), y hasta Carol se volvía más resolutiva y rickiana, Beth parecía estancada. La muerte de Hershel puede servir también de acicate para darle un pequeño impulso, del mismo modo que el encuentro de Carol con Tyreese y las dos niñas es una bomba de relojería. Él no sabe lo que nosotros sí conocemos sobre la muerte de su novia, y ese conocimiento aporta una ligera capa de tensión que le viene muy bien al retrato de su grupo. De todos modos, a estos subgrupos los hemos visto todavía muy poco, al igual que a Maggie, Sasha y Bob, para saber si la táctica de separarlos va a funcionar o no.

A quienes hemos seguido un poco más es a Glenn y Tara, que se han topado con ese supuesto científico que en teoría sabe qué está pasando ahí, y a Rick, Carl y Michonne, que han tenido que reencontrar sus ganas de vivir para seguir adelante después de la debacle de la cárcel. A la experta en katanas han tardado casi dos temporadas en darle algo de tridimensionalidad, ocultándonos su pasado hasta ahora, y personalizando en ella ese dilema que atraviesan muchos de sus personajes de olvidar su vida pasada, y convertirse en otras personas diferentes de quienes eran, para sobrevivir, o mantener esos recuerdos de cómo era el mundo pre-apocalipsis para sentirse vivos, aunque tengan que adaptarse a esa nueva situación. El muy poco sutil plano de Michonne caminando entre los zombies dejaba bien clara esa dicotomía. Además, a "The Walking Dead" siempre le beneficia que sus protagonistas tengan un propósito claro, un objetivo en el horizonte al que dirigirse. Esa Terminus al final de las vías del tren, y la promesa de refugio, impide que, por ejemplo, Rick se dedique a autocompadecerse y le obliga a volver a la acción.

Lo mismo ocurre con el resto de miembros del grupo, que intentan reencontrarse con los demás. Un mero retrato de la "vida cotidiana" de ese mundo infestado de muertos vivientes no es tan interesante, pero que todos tengan una misión, un objetivo que perseguir, da un nuevo impulso a las tramas y las revigoriza. ¿Será la llegada a Terminus el final de la temporada? ¿Habrá realmente algo al final de las vías del tren?
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