19 febrero 2014

Frodo en Poniente

Cuando George R.R. Martin empezó a publicar la saga de "Canción de Hielo y Fuego", allá por 1996, los críticos estadounidenses lo saludaron con uno de esos epítetos hiperbólicos que se asocian de vez en cuando a escritores cuya obra se convierte en todo un éxito; el Tolkien americano. La profundidad con la que había creado su nuevo mundo, hasta inventándose un par de lenguas como el dothraki y el alto valyrio, y la ambición que tenía su visión, además de compartir esa doble R en su nombre, hicieron inevitable la comparación en un país que, por ejemplo, siempre está buscando la Gran Novela Americana, y que es cierto que no había producido nada en el género fantástico que se acercara a "El Señor de los Anillos" (aunque puede argumentarse que Frank Herbert lo hizo con la saga de "Dune"). La enorme aceptación que los libros de Martin tuvieron enseguida, más la serie de HBO que ha terminado de convertirlos en un fenómeno pop global, no ha disipado los paralelismos, ni siquiera entre "Juego de tronos" y la trilogía cinematográfica dirigida por Peter Jackson. Y no es que a Martin le importe.

Él mismo ha comentado en muchas ocasiones que considera a Tolkien su maestro, una gran influencia, pero que pertenecía a otra época. Al fin y al cabo, el erudito inglés publicó "El hobbit" en 1937 y terminó de escribir "El Señor de los Anillos" en 1949, aunque no vio la luz hasta 1954. Su experiencia en las dos guerras mundiales (aunque sólo combatió en la Primera, en la batalla del Somme) y sus conocimientos académicos sobre lenguas antiguas y mitología finlandesa y sajona (además de su afición por Shakespeare), fueron sus principales influencias a la hora de crear la Tierra Media, buscando desarrollar una mitología propia inglesa en el estilo de los Edda nórdicos. Su historia del Bien contra el Mal, de un diabólico señor oscuro que regresa a la tierra para esclavizarla y contra el que se enfrentan unos pocos elegidos, ha sido el molde en el que se han desarrollado infinidad de obras fantásticas, muchas como meras fotocopias alicaídas. Lo interesante de Martin es que, aunque se nota la influencia de Tolkien, él se dedica a otra cosa, que ha definido como una mezcla entre ficción histórica y fantasía.

Por supuesto, el mundo de "Juego de tronos" no está tan dividido entre buenos y malos como el de "El Señor de los Anillos"; esa zona gris moral es lo que la diferencia de otras obras del género, pero los puntos contacto con la Tierra Media están ahí. Van desde los más evidentes, como el paralelismo entre Samwise Gamgee y Samwell Tarly, tipos corrientes que, en otros casos, serían nada más que meros alivios cómicos que van asumiendo grandes responsabilidades, a otros un poco más sutiles, como el que puede trazarse entre los dos reyes exiliados que vuelven para reclamar su trono, aunque Aragorn no lo tiene tan complicado como Daenerys. En ambas sagas, su mundo ha dejado atrás una época de magia y criaturas fantásticas y hubo unos primeros pobladores cuya memoria se perdió tiempo atrás (los Primeros Hombres y los  hombres de Númenor), además de que seres malignos que se creían erradicados vuelven de entre las sombras del pasado (aunque unos llegan del Norte y otros, del Sur). Sin embargo, también hay muchas diferencias, derivadas de las diferentes épocas y climas sociales y políticos en los que se crearon las dos.

De hecho, desde que la revista "Time" llamó a Martin "el Tolkien americano", ha habido no pocos artículos que buscaban rebatirlo, y con argumentos igualmente válidos. Éste de The American Spectator establece los principales puntos de separación, fundados sobre todo en el relativismo moral de sus personajes y en la enorme complejidad del mundo en el que se mueven. Martin utiliza como inspiración la historia medieval inglesa, llena de guerras entre familias que aspiraban al trono, traiciones brutales y grandes diferencias entre el pueblo llano y los nobles feudales. Y, por supuesto, lo que más lo diferencia de Tolkien es su voluntad por eliminar a personajes centrales.

5 comentarios:

Warren Keffer dijo...

Una matización: pareces decir que Martin se inventó lenguas como hizo Tolkien, cuando no es así. Tolkien creo varias lenguas con su fonética y reglas varias, pero Martin no hace nada, solo menciona que en su mundo hay varias lenguas.

Sobre el resto... discrepo totalmente, no veo ni una sola influencia de Tolkien en Martin, ni en esta saga ni en otras obras (por cierto muy recomendables: Muerte de la luz, Sueño del Fevre y Los viajes de Tuf me han gustado bastante). De hecho Canción es completamente opuesta a El Señor de los Anillos en todo.

Marina Such dijo...

A ver, Warren, no estoy diciendo que Martin esté haciendo una especie de versión de ESDLA, porque no es así. Sólo digo que se notan algunas influencias, pero él se va por otro lado. Lo de Samwell me parece muy claro, y también más una broma homenaje de Martin que otra cosa. Y no pasa nada por eso.

Eso sí, tienes razón en que Martin no inventa lenguas, si no palabras sueltas. En todo lo demás, me temo que no estoy nada de acuerdo contigo.

Nimrod dijo...

Lo primero que tengo que decir es que no he leido los libros de Martin, pero sí sigo la serie. Al principio no me convencía del todo (aunque reconociera su calidad), pero finalmente me ha enamorado su tercera temporada (entera, no solo la boda roja que la verdad es que logra un impacto emocional de lo más impresionante que he visto en televisión...). Mi admiración pues por la serie y por tanto tb por la historia de Martin, pero de ahi a compararlo con Tolkien...Me temo mucho que estas comparaciones solo pueden venir de personas que no hayan leido a Tolkien, sino solo visto las peliculas, o como mucho, solo hayan leido "El Señor de los Anillos"....La complejidad y sobre todo, la profundidad temporal del mundo de Tolkien es enorme, y apenas se intuye con la lectura de ESLA y, mucho menos, con las peliculas. Me temo mucho que los numenoreanos no son (ni con mucho), los habitantes originales ni mas antiguos de la Tierra Media (de hecho Numenor se funda en la segunda Edad, como su propio nombre indica anterior a la primera Edad, que es donde se suceden las mejores historias de Tolkien (...Hay que leer el Silmarillion y los cuentos inconclusos para captar a Tolkien, y solo entonces se es consciente de la enormidad y riqueza de la Historia que imaginó...aunque supongo q alguno quizás me eche en cara que no he leido a martin....

Nimrod dijo...

Vuelvo a la carga que he tenido q cerrar el comentario antes de decir todo lo q quería (lo siento soy un frekie de Tolkien): Me da la sensación (por la serie, igual la cosa cambia en los libros, disculpad mi ignorancia)que Martin dota a su mundo de una profundidad temporal de varios cientos de años, mientras que en el caso de Tolkien, es de varios miles, y además afectando a múltiples pueblos o razas que interactuan a lo largo de la Historia de distintas formas, para colmo en un escenario geográfico que cambia (por ejemplo las historias fundamentales de la Primera Edad de Tolkien suceden en Beleriand, la parte Oeste de la Tierra Media y que en la época de ESLA lleva miles de años hundida en las aguas...)....La riqueza de este mundo es absolutamente monumental y creo que no se la puede comparar con nada que se haya hecho antes o despues de Tolkien. Quizas solo se acerce Asimov (del que tb soy fan incondicional) que al final de su vida logró unir los ciclos de robots y fundación en una sola historia. Ya que se cita, yo sí he leido Dune y tampoco puede compararse ni de lejos. A los que sólo han visto las peliculas o leido ESLA, solo basta comentar (para picar la curiosidad) que Sauron es tan solo un oscuro lugarteniente en las historias que se desarrollan en el "El Silmarillion" (q desgraciadamente tiene fama de libro difícil y pesado) y los "Cuentos Inconclusos". Para mí fueron interesantes incluso la larga lista de libros que cuentan las distitas fases en la creación del universo Tolkeniano (aunque reconozco q no sea plato para todos los gustos).

herb_b dijo...

Yo la verdad es hablando de disfrute personal y sin ponerme a valorar meritos objetivos, tanto literarios como de haber llegado primero, preferia a Martin que a Tolkien (preferia, en pasado). Si bien todo lo que dice el amigo Nimrod es cierto, me quedaba antes que con eso con estos personajes mas grises y llenos de matices, esa trama mucho mas compleja (la trama digo, no el mundo en el que sucede) que ademas esta llena de giros imprevisibles que muchas veces realmente te descolocan, y ese estilo menos rebuscado y mas directo, ya que Tolkien es tan descriptivo, que se te puede pasar varias paginas diciendote como es una colina, y aunque pueda tener gran valor literario, sinceramente a mi se me hace un poco pesado aveces. Lo que pasa es que a Martin, a partir del tercer libro, se le esta yendo el tema mucho de las manos, y el mismo esta cavando la tumba para la que parecia iba a ser una obra memorable y redonda. Dificil afirmar eso ya tras las ultimas entregas, decepcionantes como poco... aun esta a tiempo de recuperar el ritmo para el final, de forma que el conjunto deje un buen sabor de boca y se nos olvide un poco este bache, en lugar de acabar de tirar por la borda todo lo bueno que nos dio y acabar en desastre... pero la verdad es que ahora mismo genera muchas dudas y esta muy lejos de transmitir el entusiasmo que si nos produjeron esos primeros tres libros de la saga.