16 febrero 2008

El dilema del fan y el productor

Hace unos días, el diario Los Angeles Times publicaba una curiosa entrevista con Russell T. Davies, productor ejecutivo de "Doctor Who" y sus dos spin-offs, "Torchwood" y "The Sarah Jane adventures". En ella, Davies reconocía que, en el sitio dedicado a la serie en la web de la BBC, no había foros de discusión, como ocurre con otras series, porque quieren mantenerse separados de los fans y tomar cierta distancia. Es de suponer que no quieren dejarse influenciar por las críticas, las peticiones y los deseos de los seguidores y, a la vez, no quieren verse demasiado enredados y demasiado metidos en el mundo de la serie, porque muchas veces los árboles no dejan ver el bosque.

Es muy curioso que Davies haya dicho esto porque la norma general es de una interacción más o menos fluida entre los fans y los responsables de las series a través de Internet y, muy especialmente, de los foros habilitados a tal efecto en las páginas oficiales de las series, sobre todo las de ciencia ficción. No es raro encontrarse en los foros de "Galáctica" en la web de Sci Fi a Mrs. Ron, o lo que es lo mismo, la mujer de Ron Moore, que comenta con los fans cualquier aspecto relacionado con la serie, y el propio Moore se deja caer por allí de vez en cuando. Damon Lindelof y Carlton Cuse han demostrado que escuchan a los fans de "Perdidos" al incluir guiños hacia algunos de sus comentarios (como los capítulos "Dave" y "Exposé"), y en muchas de sus entrevistas suelen reconocer que escuchan las opiniones de los espectadores pero que, al mismo tiempo, tienen que guiarse por sus propios planes de trabajo y su propia intuición.

En este mundo tan interconectado, en el que puede resultar muy fácil acceder a la gente que está dispuesta a ello, muchos fans creen que sus opiniones deben ser tenidas en cuenta y seguidas a rajatabla por los responsables de estas series. En realidad, nosotros sólo las vemos, las disfrutamos, las criticamos y, aunque en parte nos pertenezcan en cuanto se emiten, su realización sólo es responsabilidad de unas pocas personas que deben decidir entre seguir lo que ellos creen que es correcto o hacer caso a centenares de opiniones diferentes que nunca van a estar del todo contentas con lo que hagan. Por eso, decisiones como la que tomó David Chase al terminar "Los Soprano" como lo hizo levantan tanta polémica, porque se hacen pensando sólo en lo que puede ser más coherente con las ideas del responsable, y no en lo que puede gustar más al público. Son un riesgo, pero son más interesantes.
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