07 febrero 2008

I love this game

ALERTA SPOILERS: Es muy probable que no haya peligro en seguir leyendo pero, por si acaso, os informo de que tal vez se desvelen algunos aspectos de la trama de la segunda temporada de "Friday Night Lights".

Las segundas temporadas nunca son fáciles, y mucho menos si vienes de un debut saludado por los críticos como lo mejor de ese año, pero necesitas desesperadamente atraer a nuevos espectadores para tener una oportunidad de que te renueven por una tercera temporada sin los agobios sufridos el verano anterior. "Friday Night Lights" nos acostumbró al retrato de todo un pueblo a través del fútbol americano, y los personajes debían lidiar con conflictos personales que seguían esa línea "editorial". Para la nueva entrega, el aspecto deportivo se suprimió en parte para favorecer más tramas personales (y sentimentales), esperando que, así, la serie sea más fácil de seguir por una audiencia que huye de cualquier cosa que huela a deporte como si fuera la peste.

El resultado ha sido un poco extraño. Aunque no es una serie sobre fútbol, sin él se pierde un pilar importante, como era el retrato social, y las tramas emocionales derivan con demasiada facilidad hacia el culebrón. Por supuesto, el tratamiento a lo Dogma y el realismo del que están impregnados los diálogos y las situaciones siguen ahí, pero parte del corazón del programa se ha diluido en, por ejemplo, una trama de homicidio involuntario bastante rara y no demasiado lograda. Ha servido, por lo menos, para que la historia entre Tyra y Landry nos dejara algunos momentos realmente devastadores para el pobre chico (al que le rompen el corazón de todas las maneras posibles) y para que Jesse Plemons se luciera (por cierto, y ya que las ByTheGirls hablan de confusiones y parecidos, Plemons y Adrianne Palicki a veces se me parecen a Matt Damon y Charlize Theron).

En lo que creo que sí podemos estar de acuerdo es en que ha sido la temporada de Tim Riggins (Taylor Kitsch). Sí, Jason Street sigue luchando por adaptarse a su nueva situación, Matt Saracen parece empezar a encontrarse a sí mismo y los Taylor siguen siendo geniales con todas sus movidas, pero Riggins siempre ha estado ahí, equivocándose una y otra vez y, después, peleando por lo único en lo que se siente útil y donde siente que de verdad está su sitio: los Dillon Panthers. Su tozudez, su maridramismo, su lealtad hacia sus amigos y sus intentos por cambiar y hacer algo de provecho han hecho que "Friday Night Lights" merezca que se le conceda otra oportunidad, incluso aunque su futuro vuelve a estar repleto de nubarrones.




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