08 febrero 2008

Patty de Merteuil

Patty Hewes es una puesta al día de la marquesa de Merteuil. Me lo parecía al principio de la serie, y se confirma por completo al final. Sus maquinaciones, engaños y manipulaciones y los escasos momentos en los que pierde el control y nos deja ver que es humana, y no una serpiente, la convierten en heredera destacada de la maquiavélica aristócrata de "Las amistades peligrosas". De lo único que puedes estar seguro es de que ella maneja todos los hilos, porque nunca sabrás sus pensamientos ni sus intenciones, incluso aunque creas conocerla.

Las malas artes desplegadas por Patty, y los intentos de Arthur Frobisher por controlar algo que se le escapa irremediablemente de las manos, convierten el final de la serie en algo más parecido a una película de gángsters que a un thriller legal. Una vez que entras en la espiral de decidir a quién has de quitarte de en medio, ya no puedes escapar. Tus acciones van teniendo consecuencias y daños colaterales, daños que terminan volviéndose contra ti.

Si nos contaran la historia de "Damages" de forma lineal, lo más probable es que la viéramos venir y no tendría más interés que para los muy aficionados a las argucias legales y las películas de juicios. Pero, al optar por una narración entrecortada, llena de saltos en el tiempo que nos dosifican la información y las sorpresas, hace que su seguimiento sea más interesante. Sigue, en sólo 13 capítulos, el mismo modelo por el que "Perdidos" se guiará a lo largo de toda la serie, y ya ese juego narrativo es suficiente para concederle una oportunidad.

No quiero desvelar nada más, porque en esta serie lo que cuenta es la sorpresa. Conocer de antemano de los giros del guión nos estropea la diversión que produce montarse por primera vez en la montaña rusa, en la que las sensaciones que llegan detrás de cada recodo y cada caída en picado nunca son las que te esperas. Y si crees que conoces a Patty Hewes, piénsalo otra vez.
Publicar un comentario