10 febrero 2008

El próximo presidente de los Estados Unidos

Hoy, en "El País", hay un reportaje muy interesante sobre cómo ficción y realidad a veces cruzan sus caminos y pueden llegar a confundirse a propósito de las primarias para elegir a los candidatos demócrata y republicano que se enfrentarán, el próximo mes de noviembre, en las elecciones a la Casa Blanca. Seguro que ya sabéis que, entre los republicanos, el principal favorito es el senador John McCain, moderado, veterano de la guerra de Vietnam y con un apoyo tibio, por decirlo suavemente, entre las filas de su partido. En los demócratas, el huracán se llama Barack Obama, el candidato de una minoría (la afroamericana, y en su caso esto es aún más cierto, pues su padre es de Kenia) que llega con un mensaje de cambio que está provocando que cada vez esté más cerca de dar la sorpresa.

A cierto sector de teléfilos, esto enseguida les ha traído a la mente la trama de una serie de televisión. En concreto, la sexta temporada de "El ala oeste de la Casa Blanca", donde las primarias de ambos partidos dan como vencedores a Arnold Vinick (Alan Alda), republicano moderado y poco apoyado en su partido, y a Matt Santos (Jimnmy Smits), hispano, carismático y el candidato del cambio. Los foros de Television Without Pity echan humo con los paralelismos entre serie y Mundo Real, discutiendo si Josh Lyman apoyaría a Obama o a Hillary Clinton y si los candidatos reales están a la altura de sus sosias de ficción.

La fascinación que la maquinaria política estadounidense ejerce sobre los productos de ficción es innegable. Ahí está "24", con esos presidentes turbios y esa Casa Blanca llena de conspiradores, y también está Laura Roslin, la presidenta de las Colonias en "Galáctica", que muestra la evolución que el poder provoca en una persona que no estaba preparada para asumirlo, y que debe enfrentarse a decisiones extremas sin mirar atrás. La segunda temporada de esa serie, además, muestra unas elecciones bastante descorazonadoras, por su desarrollo y por su resultado. Y cada vez que, en "Doctor Who", entramos en Downing Street, no parece que los políticos sean demasiado diferentes de los extraterrestres que intentan invadir la Tierra.

P. D.: El festín de los nombres con significados ocultos continúa en "Perdidos" con la presentación de los nuevos personajes: Charlotte se llama exactamente igual que C.S. Lewis, escritor inglés, amigo de Tolkien, autor de la saga de "Las Crónicas de Narnia" y que tuvo en su vida una relación algo turbulenta con la religión; Dan debe su nombre a Michael Faraday, físico inglés al que debemos extensos estudios sobre electromagnetismo (curioso que, con ese nombre, vaya a una isla conocida por sus anomalías electromagnéticas, ¿no?); según Lostpedia, Frank Lapidus es un anagrama de "Farads link up", "reunión de Faradios", o algo así (los Faradios son unidades de capacidad eléctrica que deben su nombre a Faraday); Miles Straume podría ser también un anagrama, de "maelstrom", que, además de indicar ciertas corrientes oceánicas, significa "vorágine"; y George Minkowski, el tipo del barco con el que todo el mundo debe hablar, comparte su apellido con Hermann Minkowski, que describió matemáticamente la teoría de la relatividad especial de Einstein y la interconexión de las tres dimensiones espaciales con el tiempo. Otro Minkowski, Eugene, era un psiquiatra, "padre" de la fenomenología psiquiátrica.

Música de la semana: ¿La cabeza os da vueltas? No os preocupéis. Por lo menos, al final de "Damages" todo queda solucionado y, en honor de las manipulaciones de Patty Hewes (que volvería loco a Ben Linus en menos de lo que se tarda en decir "oso polar"), quedémenos con la canción de los créditos de esa serie, un tema de un grupo de Los Ángeles llamado The VLA y con el muy apropiadol título de "When I'm through with you".
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