16 febrero 2009

Casas de muñecas

La pareja perfecta. Así describen todos sus vecinos a Frank y April Wheeler, el joven matrimonio que se muda a una bonita casa de una calle residencial tan tranquila y respetada como Revolutionary Road (o Vía Revolucionaria, como se publicó en España el libro de Richard Yates). Los dos son guapos, hacen buena pareja, son agradables y simpáticos con los vecinos, tienen dos preciosos hijos y él tiene un buen trabajo en Nueva York, en la misma empresa en la que se jubiló su padre. Tienen la vida de postal que se vendía en los Estados Unidos de los años 50, que vivían el optimismo de haber salido vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, a Frank y April esa vida, en realidad, los ha atropellado.

Sin darles tiempo a decidir qué quieren hacer con ella, se casan, tienen su primer hijo y se mudan a un barrio residencial tan uniformizador como el Agrestic de "Weeds". Ambos siguen adelante con ella porque es lo que se supone que deben hacer, pero no es lo que quieren. Así que la tragedia está servida y es como un huracán que no puede detenerse (esta crítica de un blog con un nombre sensacional, "Zed está muerto", desarrolla más esa sensación de inevitabilidad que impregna toda la cinta). La situación de April recuerda muchas veces al segmento protagonizado por Julianne Moore en "Las horas", otra mujer atrapada en las convenciones sociales, en un modo de vida con el que no está satisfecha, y del que desde el principio sabemos que va a intentar escapar con las armas a su alcance.

"Revolutionary Road" guarda muchos puntos en común con la opera prima de Sam Mendes, "American beauty", pero sí es verdad que sus planos tan simétricos a veces son demasiado fríos. Sólo se rompe ese estatismo en las discusiones entre Frank y April, rodadas cámara en mano (y que en "Moonfleet" encuentran similares a las de "La gata sobre el tejado de zinc", con cierta razón), y en las que Leonardo DiCaprio y Kate Winslet pueden dar rienda suelta a todas las frustraciones que sus personajes van guardando. Los dos están muy bien (Winslet siempre ha sido muy buena en mostrar mucho sin hacer nada), y lo único que se me ocurre para que la Academia de Hollywood los haya ignorado en las nominaciones a los Oscar es que el tema de la película no es nada agradable. Aquí no está envuelto en un homenaje a los coloridos melodramas de Douglas Sirk, como "Lejos del cielo", sino que se muestra en toda su seriedad.

El viernes se estrenó, por fin, "Dollhouse", y como era de esperar, la onda expansiva del piloto se ha dejado sentir por toda la blogosfera, sobre todo la whedonista. Se ha analizado el primer episodio de todas las maneras posibles, hay críticas para todos los gustos y, en general, el pesimismo sigue cundiendo entre los fans de Joss Whedon después de ver que apenas superó los 4 millones de espectadores (aunque mejoró la audiencia que heredaba de "Las crónicas de Sarah Connor", que sospecho que va directa a la cancelación). En líneas generales, a mí me resultó entretenido, con las incógnitas sobre quién era Echo antes como posibles vertebradoras de la mitología de la serie. En una entrevista con Alan Sepinwall, Whedon trae a colación "A través del tiempo" (o como rayos se llamara en España "Quantum Leap"), en la que su protagonista viajaba en el tiempo, adoptando la forma de diferentes personajes cada vez, lo que permitía hacer una historia distinta cada semana. Es el esquema básico de "Dollhouse", un esquema que no tiene por qué salir mal. Aunque yo tampoco creo que Eliza Dushku sea la actriz más versátil del mundo, pero ya veremos (el resto puede compensar).

Por otro lado, en el frente de las audiencias, como yo suponía hay quien intenta sacar algo positivo y vuelve a recordar cómo "Expediente X" sacó petróleo de su horario de los viernes a las 9 (creo) y acabó convirtiéndose en todo un fenómeno de culto pop. También hay que recordar, otra vez, que dicho éxito, en principio minoritario, no le llegó hasta bien entrada la segunda temporada, y que las audiencias masivas no se consiguieron hasta la tercera, y que a principios de los 90, el único éxito verdadero de la cadena era "Los Simpson". "24" y "American Idol" aterrizaron cuando la serie de Chris Carter estaba llegando a su fin.

P.D. versión Espasa Cylon (y con spoilers de "Galáctica", claro): Como la aparición de Daniel, ese misterioso 13º cylon humano, nos ha dejado a todos bastante desconcertados, es interesante la explicación que da Ron Moore, en el podcast de "No exit", sobre él. Dice que todo surgió de un error que cometieron al asignar números a los 7 modelos pellejudos conocidos de los 12. Cuando se dieron cuenta de que Sharon era número 8, comprendieron que, de repente, tenían 13 cylones, y no 12, y así empezó a gestarse la idea de Daniel y la venganza (muy humana, por cierto) que Cavil desata sobre él. Moore también dice que Daniel tendrá cierta relevancia en "Caprica", pero yo no lo tendría tan seguro.
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