04 febrero 2009

Most Improved Player

En la NBA, al final de cada temporada regular, se entregan varios premios a los jugadores que más han destacado. Entre ellos, existe uno que reconoce a aquél cuyo juego más ha mejorado a lo largo de la campaña, aquel jugador cuyas estadísticas son sustancialmente mejores que en años anteriores y que ha ganado peso en el equipo. Ese Most Improved Player (Jugador más mejorado) no suele ser una estrella y, a veces, luego desaparecen tan rápido como se asomaron a la cima, pero muchas veces el premio recae en jugadores interesantes y solventes.

Las series también son susceptibles de mejorar su rendimiento, tanto artístico como en audiencia. Son raros los casos de programas que tienen un debut arrollador y se mantienen en la cima durante mucho tiempo; es más habitual que les pase como a las supernovas, que brillen mucho durante un corto periodo de tiempo y luego dejen tras de sí un "cadáver" estelar débil y pequeño. A las que son corredoras de fondo les pasa como a "Bones", que en esta cuarta temporada está apareciendo en más reseñas y críticas (casi todas positivas) y consiguiendo más audiencia que en cualquiera de los años anteriores. La serie ha ido evolucionando y mejorando lentamente desde su principio, lo que al final se ha visto reflejado en esa mayor visibilidad. Otras dan el salto ya en su primera temporada, como "Fringe", que en cuanto ha dejado de intentar esconder su herencia con "Expediente X" (y ha permitido que Olivia Dunham se suelte un poco), se ha vuelto mucho más entretenida.

"Reaper" es otra de ésas, una que iba languideciendo en medio de los "monstruos de la semana" hasta que se lanzaron por la vía de la trama serializada, implicaron más al Diablo y dieron un vuelco a la serie. Veremos si la táctica sigue en la segunda temporada, que empieza el 3 de marzo compitiendo directamente contra "American Idol", lo que no augura nada bueno (como dice Alan Sepinwall, "The CW hace un sacrificio satánico de "Reaper" a los dioses de "American Idol", pues ese movimiento va encaminado a proteger "90210"). Aunque "True Blood" me sigue desconcertando, su concesión de más relevancia al resto del pueblo le dio más interés, algo que no siempre sale bien ("Jericho" desbarraba seriamente en cuanto se apartaban de la conspiración del ataque nuclear).

Por lo que cuentan por ahí, "Chuck" ha pulido defectos y ha mostrado una segunda temporada de un nivel más consistente que la primera (va ganando audiencia poco a poco, así que igual hay esperanza para sus fans), algo que no le pasó a la serie con la que Josh Schwartz se hizo famoso, "The OC", cuya primera temporada no pudo ser igualada por el resto de los capítulos. Una vez alcanzada tu mejor versión, lo difícil es mantenerla, claro, y más si la audiencia te respalda y empiezas a acercarte a una cuarta y una quinta temporada que comienzan a abrirte las puertas de la sindicación, el Santo Grial de muchos creadores de series. El tiempo erosiona.
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