03 febrero 2009

La rebelión de los formatos

Generalmente, si te dan la duración de un episodio estándar de una serie cualquiera, puedes adivinar con bastante precisión a qué género pertenece. Si son 20 minutos, es una comedia (una sitcom, generalmente); si son 45, es un drama (o un policíaco, o uno de terror, o uno de aventuras... Vosotros me entendéis). Excepto en España, claro, que con 70 minutos igual hacemos una comedia de situación, que un culebrón de sobremesa, que un dramón familiar, que una de acción trepidante, que el remake de "Curro Jiménez". Descontando que Spain is different, esa separación grosso modo de géneros por la duración de los capítulos suele funcionar en la mayoría de las ocasiones.

Pero como las "normas" están para saltárselas, de un tiempo a esta parte, dicha separación no sólo no puede aplicarse a algunas de las series que pueblan las parrillas actuales, sino que resulta confusa y contraproducente. Showtime, por ejemplo, parece haberse especializado en dramas en formato de comedia, con episodios con una duración de unos 25 minutos, y con algún toque de humor. "Weeds" inició esa tendencia, y "Californication" y "United States of Tara" la han seguido explotando. Empleando también ese formato clásico de las sitcom, y siendo una comedia, "Cómo conocí a vuestra madre" utiliza técnicas narrativas de los dramas y, como suele ser habitual en ellos, sus personajes evolucionan, lo que no suele pasaren las comedias de situación.

En 45 minutos, la primera temporada de "Mujeres desesperadas" fue un vuelco porque se lanzaba abiertamente, en muchas ocasiones, por el camino de la comedia (aún recuerdo el incendio de la casa de Edie y el papel de Susan en él), y la mezclaba con el drama y el misterio sin dejar de ser divertida. Incluso "Ugly Betty", tal y como estaba planteada, podría haber sido una comedia de 25 minutos en lugar de una de 45. Parece que el último exponente de este cambio será la nueva serie de Ryan Murphy, creador de "Nip/Tuck". Se llamará "Glee" y promete ser una comedia musical ambientada en el coro de un instituto, y con 45 minutos por episodio. Tal vez recupere el tono de "Popular", o tal vez no, pero no podremos saberlo hasta quizás la primavera.

Lógicamente, todo este jaleo con la duración de los capítulos tenía que venir después de que la mezcla de géneros se pusiera de moda tras el desembarco de "Perdidos" y la propia "Mujeres desesperadas". Las tan manidas dramedias son las más explotadas de esta tendencia, quizás porque la batidora de drama, ciencia-ficción, thriller y comedia de "Perdidos" resulta más agotadora de conseguir (aunque, si quitamos la ciencia-ficción, "Último aviso" ha logrado un equilibrio interesante). La lástima es que series que lo intentaron primero, como "Firefly" y su western espacial, no tuvieron tanta suerte.
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