01 febrero 2009

Toda la noche en la calle

Debe haber una especie de subgénero sobre películas que transcurren en una sola noche, una noche en la que una persona bastante normal, y con una vida aburrida, vive de repente un montón de situaciones que le hacen cambiar. Ya puede ser una canguro que acaba con todos los niños a cuestas saliendo a buscar a una amiga que se ha escapado de casa ("Aventuras en la gran ciudad"), o un pobre tipo que va a ver a una chica al Soho neoyorquino ("Jo, qué noche") o un grupo de amigos dirigiéndose a una fiesta de Nochevieja ("200 cigarrillos"). A ésta última (y un poco a "Juno") me recordó "Nick y Norah: Una noche de música y amor", que es como se llamará en España "Nick and Norah's infinite playlist" cuando se estrene a mediados de este mes.

Es una comedia simpática, con un par de buenos puntos y una pareja protagonista (Michael Cera y Kat Dennings) que transmite encanto por todas partes. Como no podía faltar en este tipo de cintas, están los amigos peculiares, en este caso el grupo gay del personaje de Cera y la amiga borracha de ella, y todos buscan el misterioso lugar donde actuará el aún más misterioso grupo Where's Fluffy. Ésa es la excusa para que Nick y Norah se recorran medio Nueva York y terminen enamorándose, claro (y esto no es un spoiler, está claro que se gustan desde el minuto uno).

Es difícil que este tipo de películas salgan mal, o que te aburras con ellas. Siempre va a ocurrir algo extraño, aunque cualquier tema relacionado con delincuentes está muy visto. La noche da para situaciones raras, para conocer personajes excéntricos y para que termines confrontando lo que quieres de verdad en tu vida. Una sola noche en Viena sirve para que Ethan Hawke y Julie Delpy cambien sus vidas en "Antes de amanecer" (o eso parece, al principio), si bien a algunos de esos personajes habría que recordarles lo que Ted Mosby aprende por la fuerza al final de la primera temporada de "Cómo conocí a vuestra madre": que nada bueno pasa después de las 2 de la madrugada.

Música de la semana: "The oath" nos ha devuelto la "Galáctica" del arco sobre Pegasus de la segunda temporada, con esa tensión, esa sensación de que aquí puede pasar cualquier cosa y de que todo puede ponerse aún más feo. Unos cuantos personajes han recuperado su esencia (nunca te enfrentes a Starbuck), y otros se han quitado la careta definitivamente. El lado oscuro de Gaeta me lleva a una asociación inevitable con uno de los primeros éxitos de Kaiser Chiefs, "I predict a riot". Como dicen en esa canción, "ver a la gente volviéndose agresiva no es muy bonito".
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