10 febrero 2009

Cuando Fox encontró a Dana

Esto es un daño colateral de mi revisión de "Expediente X" y de cierto meme sanvalentinero que circula por ahí. Para que sepáis a lo que ateneros.

Ellos no inventaron la tan traída y llevada tensión sexual no resuelta, ni fueron los primeros cuya evidente química desde el primer episodio termina provocando que su relación cobre no sólo cierta vida propia, sino que se convierta en una de las principales razones (o la principal) para ver la serie. Como muy bien suele recordarse, "Cheers", "Remington Steele" y "Luz de luna" ya se encargaron de sentar algunas bases de cómo llevar esa TSNR (y cómo resolverla sin estropear la serie, en el caso de "Cheers"), pero también es muy cierto que los agentes especiales del FBI, Fox Mulder y Dana Scully, le confirieron una nueva dimensión.

Su relación siempre fue más intelectual que otra cosa. Desde el principio, sus diferentes concepciones e ideas sobre los casos que investigaban los llevaban a discutir casi constantemente y a intentar rebatir, con todos los argumentos en su mano, la postura del otro. Sin embargo, nunca disquisiciones sobre la materia oscura, por ejemplo, podían terminar tan cargadas de electricidad de otro tipo. Chris Carter, el creador de "Expediente X", era muy consciente de ello en las primeras temporadas, y tal vez por ello las tramas, y no los personajes, eran lo principal en esos capítulos iniciales, y el retrato de los dos agentes era muy sutil y bastante serio. Pero no se le pueden poner puertas al campo y, conforme fue avanzando el show, Mulder y Scully se fueron adueñando cada vez más de él, hasta que ellos fueron la serie (por eso suele decirse que, en cuanto David Duchovny abandonó el barco en la octava temporada, "Expediente X" debería haber terminado).

Sculder fue la pareja que hizo famosos a los shippers, que se volvían completamente locos con ellos. Los guionistas echaban más leña al fuego con unos diálogos que luego los actores vendían a la perfección ("La mejor forma de entrar en calor es meterse desnudo en un saco de dormir con otra persona que también esté desnuda - Si llueven sacos de dormir estás de suerte, Mulder"), diálogos que siempre parecían a punto de terminar en el completo reconocimiento de que lo suyo era mucho más personal. Pero eso nunca llegaba. Hay que imaginarse lo que era ver, durante cinco años, capítulo a capítulo, que Mulder y Scully estaban destinados a acabar juntos sin que ellos lo reconocieran nunca (una actitud muy de Jane Austen), y que luego vayas al cine a ver la primera película y se saquen de la manga una abeja inoportuna que estropea el que, esa vez sí, iba a ser su primer beso. No podías recuperar la mandíbula del suelo. Aún más patillero fue el beso que se sacaron de la manga, en "Triangle", entre Mulder y la mujer del barco de la Segunda Guerra Mundial que se parecía a Scully (el amago de "Small potatoes", en la foto, fue no obstante muy divertido).

Es bastante difícil de explicar qué diferencia a Mulder y Scully de otras parejas televisivas similares si no se ven en acción. Para quienes no hayan visto nunca "Expediente X" (ahora acabo de sentirme mayor), se puede decir que lo más cercano que puede verse ahora mismo sería una mezcla entre Brennan y Booth y Crews y Reese, pero seguiría faltando algo. Por ejemplo, los diversos intentos que hace Scully de salir de la sombra de Mulder, cuya obsesión por "la verdad" es comparada en un episodio, muy acertadamente, con la de Ahab por Moby Dick; o la sensación de que, en medio de toda esa paranoia conspiratoria, sólo pueden confiar el uno en el otro (eran muy maridramas, la verdad).

De todos los capítulos de "Expediente X", los shippers más irredentos siempre destacan dos. Uno es el final de "El Prometeo posmoderno", que convierte "Walking in Memphis" en el himno shipper oficial de la serie, como muy bien han apuntado por ahí, y el otro es "Milagro", un episodio de la sexta temporada en el que un inquietante escritor se obsesiona con Scully. Muchos lo consideran el capítulo que mejor describe a Mulder y Scully como personas, y el que definitivamente cierra cualquier debate sobre si lo suyo es amor o no. La prueba del impacto de ese capítulo entre los fans es la cantidad de vídeos musicales que hay sobre él en YouTube (y que esté colgada unas tropecientas veces la introducción que Frank Spotnitz y Chris Carter hacen de él para la recopilación en DVD "Revelations").

P.D.: Los episodios humorísticos también hacen un gran trabajo describiendo la relación entre los dos, sobre todo el ya mencionado "Small potatoes", "Bad blood" y sus vampiros a lo "Rashomon" y "Dreamland" y el "doble" cachondo de Mulder con su cama de agua.
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