14 febrero 2009

El gabinete del doctor Bishop

ALERTA SPOILERS: "Fringe" ha encontrado, por fin, su camino. Pero si no vais al día con ella, dejad de leer en este punto.

No hay que avergonzarse de seguir las enseñanzas de los grandes. Una vez que "Fringe" ha decidido asumir sin complejos que es un cruce entre "Expediente X" y "Alias", parece haberse puesto manos a la obra para no desmerecer la herencia de ambas series y dejar de pensar que en sus manos está la salvación de la televisión. En cuanto han decidido rebajar esa grandilocuencia de la que pecaban al principio e ir a por escenarios más cotidianos (el billete envenenado es un clásico de las paranoias terroristas), todo se ha vuelto mucho más entretenido y sus diferentes elementos empiezan a encajar mejor.

Los experimentos secretos siempre son una gran fuente de intrigas y conspiraciones. Que los haga el gobierno ya no tiene ninguna gracia, que ahora son las grandes corporaciones la que mueven los hilos en la sombra, así que ya tenemos a Massive Dynamic y su fundador, William Bell, ensayando una droga que mantiene el potencial del cerebro humano en niños y, más especificamente, en una base militar en la que, sorpresa, Olivia vivía cuando era pequeña. ¿Por eso llevan dándonos la lata desde el principio de la serie con que es especial? Algo pasa también con Peter, Walter experimentó con él y su historial médico está incompleto, creo recordar. ¿Van a ser todos como Mohinder Suresh y su "suero de superpoderes"?

Cuando las conspiraciones son personales, adquieren mucha más relevancia. El papel del padre de Mulder en las actividades del Sindicato, la relación del padre de Michael y Lincoln con los que les tienden la trampa que lleva a Linc a la cárcel, todo el jaleo familiar de los Bristow en el SD6... Que nuestros héroes tengan una implicación personal en el contubernio que intentan desenmascarar no puede si no procurar mucha más diversión, aunque ya sabemos que la línea que separa una conspiración intrigante del delirio total es muy fina. Si Olivia fue uno de los sujetos de los ensayos de William Bell, el tema deja de ser un deber para convertirse en una obligación; si alguien experimentó con ella, tendrá una motivación mucho mayor para descubrirlo.

El doctor Jones, por cierto, es un villano muy Hannibal Lecter, con todos esos juegos mentales, pero es justo el tipo de malo inteligente, misterioso y retorcido que "Fringe" necesita. No obstante, el verdadero drama sigue siendo el de Walter y su falta de recuerdos de sus experimentos pasados en el laboratorio. Ese extraño "Manual del anarquista" fue escrito con su máquina de escribir. ¿Lo hizo él? ¿Es su antiguo colaborador, William Bell, el autor? Prometo que hay un momento, mientras Peter lee el manifiesto y habla sobre dos mundos en guerra y visitantes del otro mundo en el nuestro, en el que pensé que los alienígenas, por fin, aparecerían por el sótano de la universidad de Harvard. Pero igual es que mi obsesión con "Expediente X" sigue siendo muy fuerte. Y la sombra de esa serie, muy alargada.
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