12 febrero 2009

Los hijos de la anarquía

La semana pasada, Cuatro anunciaba sus nuevas compras en series internacionales, que incluyen la versión americana de "Life on Mars", "Dollhouse" y "Sons of Anarchy". Ésta última se estrenó este verano en una FX que, por la misma época, decía adiós a "The Shield", serie de la que procede Kurt Sutter, creador de este show sobre un club de moteros de California dedicados a actividades fuera de la ley. Muchas críticas sobre él apuntan que tarda un poco en arrancar, como si necesitara unos tres o cuatro capítulos de rodaje antes de empezar a mostrar sus cartas. Aún estoy muy al principio, pero es cierto que, tonalmente, "Sons of Anarchy" es heredera de "The Shield" y "Los Soprano", y que casi desde el principio se aprecian esos pequeños toques shakespearianos que se han apuntado en bastantes críticas.

Dichos toques se centran, sobre todo, en el personaje de Katey Sagal, Gemma. Casada con el fundador del club, con el que tiene un hijo, Jax, que sigue sus pasos en él, cuando su marido muere vuelve a casarse con otro motorista, actual presidente de los Sons, cuya visión sobre cómo deben llevarse los negocios no es exactamente igual que la que tiene Jax. Ahí ya hay material para rehacer "Hamlet" en los Ángeles del Infierno, pero es que Gemma va perfilándose desde el principio como una Lady Macbeth de cuidado (muy interesante esa operación cardiaca que parece ser una metáfora de su falta de corazón). El antecedente más cercano que hemos visto en las pantallas sea, quizás, Laura Linney en "Mystic River". Las dos son los poderes fácticos, las que de verdad manejan el cotarro mientras sus hombres, en realidad, tienen más bien una ilusión de poder.

El interés de Jax por conocer los verdaderos propósitos de su padre para el club, opuestos a los de su padrastro, también puede encaminarle por la senda de un Michael Corleone reacio a asumir el control de los asuntos de la familia, dispuesto a cambiar los modos en cuanto llega al poder, e incapaz de volver las tornas en el momento de actuar. Teniendo en cuenta que estoy apenas empezando, no se pueden extraer conclusiones mucho más sesudas. Eso sí, el impacto de ver a Mitch Pileggi de supremacista blanco es tremendo, y por mucho que haya sido Hellboy, no puedo evitar un "penitenciagite" en cuanto Ron Perlman asoma su jeta.
P.D.: Ya que Pileggi ha salido mencionado, no os voy a pedir que me digáis a qué capítulo de "Expediente X" pertenece el fotograma, ¿pero sabríais decir quién es esta inocente criatura?

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