21 mayo 2009

La táctica Mosby

ALERTA SPOILERS: Pues aquí vamos con el final de la cuarta temporada de "Cómo conocí a vuestra madre". Si no queréis ser batidos en buena lid por una cabra, dejad de leer si no habéis visto el episodio. De nuevo, la foto es del blog "Have you met Ted".

Dejemos una cosa clara desde el principio. El final de la segunda temporada de "Cómo conocí a vuestra madre" dejó el pabellón muy alto para los que tenían que venir detrás. Entre la boda de Lilly y Marshall y la ruptura "secreta" de Robin y Ted, con Barney haciendo de las suyas ("Tell people what?"), ese capítulo puso el cierre a una tanda de episodios realmente memorable. Cualquier cosa que viéramos después siempre palidecería en la comparación. Sin embargo, el final de la cuarta se las ha apañado para, sin soltar ninguna bomba ni acabar con un cliffhanger a lo "Friends" (como hizo la tercera temporada), ser divertido, avanzar algo más (poco) la trama de la Madre y adentrarse definitivamente por el Robingate, que debe ser la historia más interesante de esta veintena de episodios. Oh, y contó con la aparición especial de una invitada largamente esperada: la cabra.

A estas alturas del partido, saber la identidad de la Madre como que da un poco igual. Siendo un macguffin, hay que seguir dando la lata con él, pero lo cierto es que importa poco, o a mí es de lo que menos me importa. Es la excusa para que el Ted Futuro nos cuente la serie y para que tengamos esos saltos narrativos y esos ya famosos "more on that later", pero lo que mueve la serie es la amistad de esos cinco personajes. En eso, desde luego, puede ser la más firme heredera de "Friends". Y eso a pesar de que esta cuarta entrega ha tenido sus altibajos, y que la historia con Stella no fue todo lo acertada que parecía en un principio. Menos mal que, en el frente romántico, estaba Barney, con su cuelgue por Robin, para salvar los muebles. Esa escena entre los dos en el hospital, en el que reconocen y al mismo tiempo no reconocen lo que sienten el uno por el otro ha sido estupenda, y ha permitido que, después de convertir Ted en sinónimo de agobio, Mosby sea ahora la táctica de librarte de un pretendiente diciéndole que estás enamorado de él. Por supuesto, el tema no va a ser sencillo, pero seguro que sí será divertido (por aquí dicen que lo de Barney y Robin es un bromance entre un hombre y una mujer).

Aunque se llamara "el salto", el final ha sido más un paso adelante que otra cosa, pero un paso realmente simpático. Ted, por lo menos, ha podido sacar su lado más excéntrico con el incidente de la cabra (se pasa medio capítulo con la marca de una pezuña en la frente), y hemos visto la última de las bromas referentes al embarazo de Alyson Hannigan ("Estoy embarazada" - "Ya decía yo que te veía más grande últimamente"). El chiste continuado sobre el salto al tejado del vecino, además de su evidente lado metafórico, nos ha permitido recordar aquella famosa fiesta de Halloween con la Calabaza Putilla y tener de nuevo al Marshall miedoso, y a la Lily cabreada, que tanto me divierten. Resultado, que éste ha sido uno de los finales mejor logrado y conjuntado de la temporada, donde prácticamente nada chirriaba y donde Ted se ha convertido por fin en un Ross que enseña arquitectura. Así puede pasarse horas soltando datos interesantes sobre el Empire State sin que nadie proteste.
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