25 mayo 2009

Volver a empezar

ALERTA SPOILERS: Como no sé muy bien si destriparé mucho de la nueva película de "Star Trek", y a lo mejor hay quien quiere verla sabiendo lo mínimo posible sobre ella, mejor aviso, por lo que pueda pasar.

Está muy claro que Paramount quiere relanzar la franquicia de "Star Trek" del mismo modo que "Batman begins" hizo lo propio con el hombre-murciélago: empezando de nuevo. Tras cinco series de televisión y diez películas, la saga que dio comienzo en los 60 no da ya mucho más de sí, así que el encargo que se le hizo a J.J. Abrams era relanzarla partiendo casi de cero. Y eso es, ni más ni menos, lo que ha hecho. Le ha dado ese giro inicial con sus tan queridos viajes temporales para cambiar la historia de la franquicia sin cambiar demasiado a los personajes (aunque el rollo Spock-Uhura no me convence), y así deja la pista libre para hacer otras diez películas si se tercia.

El resultado es una cinta entretenida y palomitera, que mantiene en algunos momentos la herencia de la serie original en el diseño de los uniformes, en el aspecto del puente de mando de la Enterprise, en lo logrados que están, sobre todo, McCoy y Scotty (y Spock, más o menos) y en que, como ocurría al final de casi todas las películas, la Enterprise o es casi destruida o acaba hecha unos zorros. Pero, como no podía ser de otro modo si detrás de la película están unos frikis confesos de "La guerra de las galaxias", a veces parecíamos estar ante una de las precuelas de la saga de Lucas. El tramo de Kirk en el planeta helado bien parecía la oportunidad de Abrams de tener su propia secuencia de Luke Skywalker en Hoth (y de repetir la destrucción de Alderaan con la de Vulcano), y teniendo a Industrial Light & Magic haciendo los efectos espaciales, el look de las escenas espaciales tenía que ser forzosamente el que tiene (también tienen al legendario Ben Burtt encargándose del sonido).

Han cumplido con creces el encargo de Paramount, utilizando a Leonard Nimoy para legitimar el relanzamiento, y, por lo menos en Estados Unidos, se han metido al público y a la crítica más entusiasta en el bolsillo. Por estos lares, en los que cualquier cosa remotamente referida a los trekkies suena a sánscrito, el tema ha ido aceptable, y eso que han cambiado las traducciones de warp (no recuerdo que antes la llamaran "curvatura") y de alguna otra cosa que ahora mismo no recuerdo bien. Para el final se reservan el mayor homenaje de todos, y el que marca lo que puede ser el inicio de la nueva saga, y hacen que, con el fondo de la música de Jerry Goldsmith, el Spock original lea el monólogo que empezaba siempre todos los capítulos de la serie original: "El espacio. La última frontera".

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