07 mayo 2009

Espoiléame otra vez

Creo que ya quedamos en otra ocasión que Twitter es un invento del diablo, ¿no? Si quieres mantenerte virgen de spoilers, es realmente complicado si tienes un perfil en esa red social, o si simplemente te gusta navegar por Internet y leer diferentes blogs, webs y periódicos digitales. En el blog de televisión de "The Guardian" hacían el otro día una interesante reflexión sobre el dilema de los spoilers en una sociedad tan bombardeada por la información al segundo como la contemporánea. Puedes huir de las webs especializadas en adelantar cualquier pista y rumor sobre el desarrollo futuro de las series, pero siempre corres el riesgo de caer por accidente en algún sitio con pocos escrúpulos a la hora de contar esos rumores sin avisar de su condición de spoilers.

En realidad, la cuestión que subyace aquí es qué es un spoiler. Es decir, cuándo podemos considerar que hablar de determinada trama es un spoiler o no. Probablemente, si lo hacemos al día siguiente, o en la misma semana, en el que cierto episodio se emite en su país de origen, estemos desvelando más de cuenta. Si el comentario se hace después de que lo hayamos visto en España, ¿sigue siendo un spoiler? ¿Y para aquellas series que hace ya tiempo que terminaron? ¿Es spoiler hablar del final de "Friends", que se emitió hace ya cinco años? ¿O del de "El prisionero", que tiene más de 30? ¿Y decir qué es Rosebud, cuando casi todo el mundo lo ha leído o visto en alguna parte sin haber tenido que dedicar ni diez minutos a ver "Ciudadano Kane"?

Al final, todo queda reducido a nuestra propia responsabilidad, que es la conclusión a la que llegan también en "The Guardian". Si hablamos sobre algo que potencialmente puede ser un spoiler (una vez que éste ya se ha emitido, no antes), en nuestras manos queda decidir si avisamos de ello o no, dando por supuesto que nuestros lectores ya están al tanto. Y si no queremos enterarnos de nada de lo que pasa en nuestro programa favorito, acaba siendo problema nuestro el evitar los sitios que sabemos que pueden arruinarnos la diversión, emulando a los chicos de "Cómo conocí a vuestra madre" en aquel episodio en el que pretenden ver la Super Bowl al día siguiente sin saber el resultado. Luego hay gente que tiene muy poco tacto, pero ya es otro tema.
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