07 diciembre 2009

Cómicos y trágicos

¿Qué tiene la comedia para que sea ignorada siempre hay que dar premios o hablar de grandes series u obras maestras del cine de la última década? Todos los actores y directores, cuando se les pregunta, coinciden en señalar que lograr una buena comedia, de las que haga reír con consistencia, es realmente complicada de lograr. Tienen que unirse unos chistes efectivos con un dominio del timing que no siempre es sencillo, y con una realización que no debe subrayar demasiado las bromas ni cohibirlas. Algunos críticos, cuando destacan a "30 Rock", siempre dicen que lo que están intentando es sumamente complicado, porque buscan unir un chiste por minuto con la crítica de todo lo que se les ponga por delante y con tramas divertidas para sus personajes. Cuando logran un cóctel en su punto, no hay quien los pare.

Es cierto que en la televisión es un poco diferente porque los premios se dividen en las categorías de drama y comedia, pero en cuanto alguien hace una lista con los 10 mejores títulos de los últimos años, si entra una comedia-comedia (no un drama disfrazado formalmente de una) es algo bastante extraño. Parece que hacer reír es un oficio un poco minusvalorado, como si arrancar mares de lágrimas tuviera más prestigio y mereciera más reconocimiento. En los Oscars, es muy raro que una comedia o un actor en un papel cómico lleguen a estar nominados, y por cada Johnny Depp que logra colarse por "homenajear" a Keith Richards en "Piratas del Caribe" hay un montón de Dustin Hoffmans en "Rain man".

Porque ya sabéis que, si quieres ganar un premio importante de interpretación, debes buscar un personaje histriónico, muy melodramático y que sufra mucho. La sutileza está reñida con los premios. Preguntadle a Hugh Laurie porque su éxito en los Globos de Oro con "House" no se traslada a los Emmy.
Publicar un comentario