23 diciembre 2009

¿En qué se parecen Dillon y Neptune?

Últimamente, veo que bastantes blogueros se han animado a darle una oportunidad a "Friday Night Lights". Como todos sabemos, la serie sigue al equipo de fútbol americano del instituto de un pequeño pueblo de Texas, Dillon, y su primera temporada está entrando sin dificultades en todas las listas de la mejor televisión de la última década. Junto a ella, hay otra primera temporada de una serie ambientada también en un instituto que igualmente figura en muchas de esas listas, aunque en este caso la ciudad sea un poco más grande y esté en California, y en el Neptune High tuviera más éxito el baloncesto que el fútbol. Esos primeros 22 capítulos de "Verónica Mars" merecen tantos parabienes como los de "Friday Night Lights", aunque sus tonos no puedan ser más diferentes. Y además, las dos series guardan bastantes puntos en común respecto al modo en el que tuvieron que adaptarse a las exigencias de sus respectivas cadenas después de una primera temporada adorada por los críticos pero ignorada por la audiencia.

Las dos lograron ser renovadas para una segunda campaña basándose prácticamente en el prestigio que aportaban a UPN y NBC, y porque aunque sus espectadores eran escasos, estaban dentro del target demográfico preferido por los anunciantes. Sin embargo, las cuitas por su supervivencia no se acabarían ahí. "Friday Night Lights" afrontó su segunda temporada estrenando horario los viernes por la noche (que iría perfecto con su título, pero que era un castigo para ella) y cometiendo el primer error de los muchos que plagaron esos episodios: aligerando el papel del fútbol de la serie. Intentaron que las relaciones sentimentales y personales ocuparan el centro del show sin tener que recurrir al deporte, y perdieron la chispa, el componente social que aportaban los Panthers y que separaba la serie de otras de temática similar. La subtrama que mejor ejemplifica el lío en el que se metieron es la de Tyra y Landry, un lío que se acrecentó cuando su showrunner, Jason Katims, tuvo que dividir su tiempo entre FNL y el desastre que era "La mujer biónica", y que conoció un abrupto final cuando llegó la huelga de guionistas. Por eso, la segunda temporada sólo tiene 15 episodios.

"Friday Night Lights" se salvó milagrosamente de la guillotina gracias a un acuerdo entre la NBC y DirecTV que nos permitirá disfrutar de ella hasta una quinta temporada impensable cuando se estrenó, y para celebrar que empezarían emitiéndose en el cable, los responsables de la serie prácticamente hicieron borrón y cuenta nueva en la tercera temporada, retomando todos los aspectos que le habían conferido su toque especial a sus primeros capítulos. Curiosamente, en el caso de "Verónica Mars", fue la tercera campaña la que se resintió mucho por los intentos de ganar nuevos espectadores. Renovada otra vez por sorpresa (y porque era una de las "niñas bonitas" de Dawn Ostroff, presidenta de UPN), se pasó a la nueva The CW contando con "Las chicas Gilmore" como lead-in y con un doble riesgo; mantener la serie fresca con el paso de Verónica a la universidad y aumentar la audiencia de las dos anteriores temporadas.

El resultado fue, por supuesto, un fracaso en ambos frentes. Se introdujeron nuevos secundarios que no aportaban nada y, a cambio, cada vez veíamos menos a los que de verdad queríamos ver (como Mac y Wallace), se cambió el esquema de un único caso para toda la temporada por dos misterios y cinco episodios sueltos (éstos últimos fueron una maniobra de última hora impuesta por la cadena, pues la idea original era tener un tercer caso para cerrar la temporada), un nuevo esquema que no funcionó bien (exceptó en los tres últimos y estupendos episodios), y aunque Verónica seguía siendo grande, el resto de la serie perdió el rumbo y se quedó como otro título adolescente, perdiendo el toque noir que la había hecho especial al principio.

A eso había que añadir que, desde su parón navideño, no paraban de surgir rumores de que no vería una cuarta temporada y, para poner el postrer clavo en su ataúd, The CW la mandó a un hiato de dos meses en la midseason para programar un reality show sobre las Pussycat Dolls. "Verónica Mars" estaba sentenciada prácticamente desde que puso el primer pie en la universidad Hearst, y así no se puede hacer nada en condiciones. Mejor les habría ido extendiendo el tono de esos tres episodios finales al resto de la campaña. La cadena hizo limpieza en la temporada siguiente de muchas series que habían sobrevivido a la fusión entre The WB y UPN, y el show de Rob Thomas acabó en un plano final pasado por agua que dejaba bastantes cuestiones sin responder.

P.D.: No penséis ni por asomo que no merece la pena acercarse a Dillon (Texas) y Neptune (California). Nunca recomendaré lo suficiente tanto "Friday Night Lights" como "Verónica Mars".
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