19 diciembre 2009

Espejos, reinas y caballeros llamados Monty

Las reimaginaciones de Syfy no siempre funcionan (dejando de lado "Galáctica"). "Tin Man" fue un intento fallido de actualizar "El mago de Oz" (aunque Alan Cumming como el Espantapájaros estaba realmente divertido) y la serie sobre Flash Gordon fue un fracaso sin paliativos, pero con "Alice", por lo menos, han conseguido algo entretenido y simpático partiendo de "Alicia en el País de las Maravillas", y haciendo algún que otro homenaje a la versión que Walt Disney realizó en 1951. El intento de meter todas las cosas fácilmente reconocibles del libro se nota menos que en "Tin Man" (que también era obra de Nick Willing), y el inevitable rollo de la chica que todo el mundo espera para liberar el reino no está mal llevado. Lo que sí me ha resultado muy curioso es todo el diseño de producción del casino de la Reina de Corazones, a caballo entre "El prisionero", una película de espías de los 60 y, a veces, "Austin Powers". Cuenta con un reparto que no está mal y, como digo, resulta entretenida. Y Alice lleva su vestido azul.

Quienes sí estaban más trastornados que el Sombrerero Loco eran Eric Idle, John Cleese, Graham Chapman, Terry Jones, Terry Gilliam y Michael Palin, o lo que es lo mismo, Monty Python. Este año se ha cumplido el 40º aniversario de su nacimiento y de la primera emisión en la BBC de "Monty Python's Flying Circus", y se ha celebrado con un documental, "Monty Python. Almost the truth. The BBC lawyer's cut", del que existen dos versiones, una condensada de una hora, y otra extendida de seis capítulos. En ambas se cuenta la historia del grupo desde sus inicios hasta su separación después de "El sentido de la vida", narrando de dónde venía cada uno de sus miembros, cómo empezaron a trabajar juntos y el proceso detrás de la realización tanto de la serie como de sus tres películas. Resulta muy interesante ver, por ejemplo, que ninguno tenía especial interés en la vida privada de los demás (razón por la que la muerte de Chapman sorprendió tanto a los demás miembros del grupo) y que los sketches de "Flying Circus" no tienen final porque nunca sabían cómo acabarlos, así que cuando pensaban que alguno ya no daba más de sí, se cortaba con una de las alocadas animaciones de Terry Gilliam.

La versión que yo he visto es la reducida de una hora (ando a la caza de la serie documental completa), y además de interesante es muy divertida. Es curioso ver lo que cada Python opina de los demás, cómo se les ocurrió el nombre y el desastre de primera reunión que tuvieron con los ejecutivos de la BBC. También merece la pena ver cómo surgió el germen de "La vida de Brian", y las bromas muy graciosas, pero muy blasfemas, que se les ocurrieron con la crucifixión de Cristo y que desecharon. Los Monty Python son un pedazo muy importante de la historia del humor, y este documental les hace justicia.

P.D.: Sobre "Alice", casi me da algo cuando he visto que el cuartel general de la resistencia contra la Reina es la ópera de "Galáctica", que en realidad es el teatro Orpheum de Vancouver, donde las dos series se rodaron.
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