01 marzo 2010

Americanadas

A raíz de esta entrada sobre "Glee" y de los comentarios de ésta otra (y algunas más) sobre "Friday Night Lights", surge una interesante cuestión sobre la percepción que tenemos del término "americanada" (aparte de que lo utilicemos como algo peyorativo, como "españolada"). Entiendo de dónde viene su aplicación a ambas series (sus escenarios y algunas de sus tramas no podrían darse en series que no fueran estadounidenses), pero no lo comparto. El diccionario de la RAE define "americanada" como el adjetivo despectivo que se refiere a "película típicamente estadounidense", yo añadiría que, generalmente, exalta hasta límites sonrojantes todos esos valores y situaciones asociados comúnmente a los norteamericanos no canadienses (la verdad, ahora sólo se me ocurre "Rocky IV").

"Glee" y "Friday Night Lights", efectivamente, están ambientadas en sendos institutos, con toda la jerarquía de popularidad y competitividad que eso implica, y sus tramas centrales giran en torno al coro (o glee club) y al equipo de fútbol americano, a los que vemos prepararse para vencer a sus rivales en sendas competiciones. Todo muy americano, cierto. Para que aún lo sea más, ambas están ambientadas en pequeñas ciudades en las que el sentimiento de comunidad (y de "hacer comunidad") suele ser bastante intenso, y en las que la religión ocupa un lugar muy importante. Para nosotros puede resultar chocante verla representada de manera tan prominente, pero allí juega un papel crucial en la comunidad, por lo que obviarla es obviar una parte importante de la idiosincrasia estadounidense, sobre todo en el interior del país (las costas son otra historia distinta). No hay más que fijarse que el lema nacional es "In God we trust" (confiamos en Dios).

"Friday Night Lights" pretende mostrar una radiografía de una ciudad pequeña como Dillon (Texas) a través del fútbol, mientras lo de "Glee" es más una sátira encuadrada en un género, de nuevo, tan americano como el musical. No pueden negar de dónde proceden ni la tradición que llevan detrás, pero es el tratamiento y el punto de vista lo que las diferencia de vulgares "americanadas". En una se aboga por el realismo (el máximo posible) y, en la otra, por la comedia con sus dosis justas de mala leche. Las dos muestran el proceso de maduración y de hallazgo de su propio camino en la vida de sus jóvenes protagonistas. Sí, no podrían haberse hecho en otro lugar que no fuera Estados Unidos. Pero para ellas, eso no es despectivo.
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