11 noviembre 2010

El autocontrol de Kalinda

ALERTA SPOILERS: Si no habéis visto el sexto episodio de la segunda temporada de "The good wife", quizás es mejor que os detengáis aquí. No diré nada más si no es en presencia de mi abogado.

Pocas cosas hay más divertidas de ver en una serie que a un personaje con gran autocontrol perderlo poco a poco. La máscara cae y nos permite ver en su interior, hacernos una mejor idea de cómo es, de las cosas que lo mueven y las que lo indignan, se termina humanizando un poco. Algunos de los mejores momentos de la primera temporada de "Damages" eran los que mostraban justo cómo se agrietaba la fachada de frío autocontrol de Patty Hewes, lo que a veces podía dar un poco de miedo pensando en cómo iba a reaccionar para conseguir recuperarlo.

En "The good wife" hay unos cuantos personajes que también poseen una notable capacidad para mantener sus emociones a buen recaudo y nunca perder la calma (o casi nunca), pero pocos llevan ese arte a las cotas que alcanza Kalinda. Sus caras de póker y su tono ligeramente sarcástico, sin levantar nunca la voz, la convirtieron en el personaje favorito de muchos seguidores, además de ser uno de los más misteriosos. Sin embargo, no es la persona calmada y perfectamente controladora que parece. Ya al final de la primera temporada vimos pequeños fogonazos de furia que amenazaban con romper la máscara, sin llegar nunca a hacerlo, y es en estos últimos episodios cuando las capas más externas de la señorita Sharma empiezan a hacerse más transparentes por culpa de la competencia de Blake, el investigador traído por Derrick Bond a la firma tras su fusión con Lockhart & Gardner.

Blake y Bond no son trigo limpio, creo que en eso podemos estar de acuerdo, y da la sensación que, en su desesperación por salvar de la ruina el bufete, Will y Diane han pisado un avispero sin darse cuenta (o sin querer darse cuenta). Pero es Kalinda, con su investigación de Blake para intentar desacreditarlo (y porque él también la ha investigado) la que parece haber dado con la punta del iceberg. Esa mirada al final de su última conversación con Cary trasluce una emoción muy clara que, hasta ahora, casi creíamos que no podía sentir: miedo. Blake husmea en sus secretos, en su vida privada, sabe que ella se reinventó por completo (o a eso imagino que apunta la referencia a Leela) y sólo con averiguarlo todo sobre él no va a servir para contraatacar. "The Wire" ya nos enseñó que en Baltimore no se andan con chiquitas.

Y un daño colateral de esa guerra fría entre Kalinda y Blake (que desde luego no tiene ningún miramiento a la hora de entrar en casas ajenas y conseguir información) es descubrir ese aspecto de su vida privada sobre el que los fans llevaban tanto tiempo discutiendo: ¿quién es Donna? Cuando contestó al móvil de Kalinda en la primera temporada, era bastante evidente imaginar que debía ser su novia, pero no hemos podido confirmarlo hasta ahora, cuando la hemos visto por fin en acción (siempre es bueno reencontrarse de nuevo con Lily Taylor). Y Donna es otro cabo suelto que escapa a su control, principalmente porque Kalinda le rompió el corazón. De repente, todos los hilos de la madeja se escapan de sus manos, con consecuencias potencialmente desastrosas, y ha de tener mucho cuidado con el modo en el que los recupera.

El retrato de esta peculiar mujer sigue siendo fascinante, más aún porque no lo puede todo. Aunque conozcamos más cosas de ella, no deja de ser un misterio. Y aunque pierda el control, tampoco se le escapa una sonrisa de más, o se permite dar un puñetazo en la mesa. Incluso su destrozo del coche de Blake estaba perfectamente calculado. ¿Saldrán los secretos de Kalinda a la luz?
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