16 noviembre 2010

Seriales

Si os defendéis con el inglés y aún no habéis escuchado ninguno de los podcasts que Maureen Ryan y Ryan McGee graban bajo el título "Talking TV with Ryan and Ryan", no sé a qué estáis esperando. Ya comentamos los que hacen periódicamente entrevistando a diferentes showrunners, pero también se atreven con otros más temáticos como el de la semana pasada, en el que analizan el estado de la serialización en televisión.

Debe ser uno de los debates más viejos, pero que nunca se agotan, del panorama televisivo. ¿Funcionan mejor las historias de casos autoconclusivos o las serializadas? ¿Es más fiel la audiencia de estas últimas? ¿Importa en ellas más la trama o los personajes? Hay que partir del punto de que, sólo por la continuidad en los personajes, todas las series tienen un componente de serialización, aunque sea ligero. "CSI" podrá ser autoconclusiva, pero está claro que la Sara de la 11ª temporada no es la misma que empezó la serie. En el podcast, Mo y Ryan ponen varios ejemplos de series con una trama continuada que no está repleta de misterios y giros de guión, que es lo que parece que es sinónimo de serialización ahora mismo; una de esas series es "Boardwalk Empire". Y no olvidemos que los seriales por antonomasia son los culebrones. ¿O no tiene un componente de continuidad toda la relación entre Meredith y Derek a lo largo de siete temporadas de "Anatomía de Grey"?

Lógicamente, al hablar de serialización nos referimos a cosas más tipo "24" o "Perdidos", y eso que la trama de la primera se reseteaba más o menos al principio de cada nueva temporada. Son títulos que se proponen contar una única historia a lo largo de las temporadas que vayan a estar en antena, casi siempre planteando interrogantes y misterios que se van resolviendo (o no) con el correr de los capítulos. Es un esquema que, teóricamente y según los ejecutivos de las cadenas, está reñido con las audiencias masivas, que prefieren las series que pueden seguir incluso perdiéndose capítulos aquí y allá, pero ejemplos como los dos anteriores prueban que siempre hay excepciones muy destacadas. Pero es que, ¿cómo saber cuál es la fórmula del éxito para una serie, una cualquiera, incluso un procedimental?

En buena lógica, una serie como "Perdidos" no debería haber pasado ni del parón navideño, pero lo hizo. Logró una conjunción entre trama, personajes, misterios e historias sueltas para la que no existe una única receta. Los dos Ryan recuerdan que la mitología puede descontrolarse muy fácilmente, como al final de "Alias", y que otras veces puede ser la salvación creativa de una serie, como le pasó a "Fringe". También recuerdan que, por muy atrayente que sea, no puede estar habitada por personajes sin carisma, porque al final no va a ninguna parte. Todas las series se animan a introducir pequeños elementos serializados dirigidos, sobre todo, a los fans más fieles (como la trama del asesinato del padre de Steve McGarrett en "Hawaii 5-0", o la caza de Red John en "El mentalista"), pero eso no garantiza automáticamente que vayan a ser mejores o a atraer a más espectadores. En realidad, no hay modo de saberlo.
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