15 noviembre 2010

Harry Potter y el punto final

En los libros, hace ya tres años que Harry Potter inició su camino hacia el atardecer, pero en el cine no empezará a hacerlo hasta este viernes, cuando se estrene en todo el mundo la primera parte de "Harry Potter y las reliquias de la muerte". Quienes han leído el libro saben de los baches de ritmo que tiene y que, muy probablemente, sufrirá también la cinta, pero por mi parte no puedo dejar de sentir cierta curiosidad por ver cómo se trasladará a la gran pantalla la última gran aventura de Harry, Ron y Hermione. Y todavía más porque, en parte, esta crítica de "The Guardian" hacia esta primera parte no deja de ser un punto de vista bastante válido sobre las últimas entregas de esta saga (la de "Empire" es un poco más benévola, pero no mucho, y preparaos para ver un buen montón de comparaciones con "El Señor de los Anillos" y el penoso camino de Frodo y Sam a través de Mordor).

Porque, de algún modo extraño y con una honrosa excepción, las películas de Harry Potter se empeñan en adaptar toda la trama de los libros, a veces con puntos y comas, pero se olvidan de darle un poco de humanidad al asunto. Las dos primeras se hacían eternas justo por ese afán de ser fiel (que otras adaptaciones literarias como "Watchmen" han demostrado que es una táctica destinada al fracaso), la cuarta se quedaba un poco en tierra de nadie, a pesar de que el Torneo de los Tres Magos tenía su aquél, y la quinta tenía que lidiar con el que creo yo que es el peor de todos libros de Potter y, encima, dejaba la sensación de que, aunque en las novelas se sentía de algún modo que los personajes habían ido creciendo con sus lectores, en las películas ese sentimiento brillaba por su ausencia (la sexta, directamente, no la he visto).

Quizás es que la sombra que arroja "Harry Potter y el prisionero de Azkaban" es, para mí, bastante alargada. En esto hay no poca controversia, pero es probablemente la mejor de todas las adaptaciones de los títulos de J.K. Rowling, una película que recoge el espíritu del libro y que consigue hacernos llegar de verdad las emociones de unos protagonistas que están dejando de ser unos niños. Tal vez es cierto que sólo si has leído el libro puedes de verdad apreciarla, pero lo que yo recuerdo es que no está tan preocupada por las grandes batallas y los grandes momentos y realmente se acuerda de que tiene unos personajes de carne y hueso lidiando esas batallas. Por la razón que sea, David Yates no parece que haya sido la opción más adecuada para manejar el tramo final de la saga, aunque muy probablemente podía parecerlo a priori. Siempre nos quedaremos con la duda de qué habría hecho Guillermo del Toro si hubiera aceptado dirigir alguna de las que le ofrecieron (no recuerdo si fue la sexta o ésta última).

Ah, y otra cosa hay que destacar de las versiones que se estrenan en España, y es que el doblaje es bastante terrible. Harry, Ron y Hermione se han quedado atascados en voces de niños que hace tiempo que no les pegan nada.
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